Nombre de la clase:

R 10

Tipo de buque:

Portaaviones ligero

Buques de la clase:

NumeralNombreAstilleroAltaBajaCausaComentarios
R-11Príncipe de AsturiasBazán-Ferrol1988---  

Características:

Desplazamiento: 16,917 tons apc
Dimensiones: 195.9 x 29 x 9.45 metros
Propulsión: 2 turbinas de gas LM2500, 1 hélice, 46,400 cv, 26 nudos
Tripulación: 764
Aviación: cubierta de vuelo integral con ski jump de 12 grados, 2 ascensores; hasta 29 aviones y helicópteros (habitualmente 10-12 AV-8B/B+, 6 SH-3H, 2 SH-3H AEW, 4 AB-212)
Hangar: longitud y anchura completa (18 aeronaves)
Radar: SPS-52C 3-D aéreo
Dirección de tiro: 4 RAN-11 (para los MEROKA)
EW: Nettunel, SLQ-25 Nixie, 6 SRBOC
Armamento: 4 CIWS Meroka

Historia:

Ningún buque de nuestra Armada actual tiene una historia tan complicada como el Príncipe de Asturias. Nuestro buque insignia pasó, a lo largo de su gestación, por muchos obstáculos. Los primeros balbuceos de su construcción comenzaron a principios de los 70, cuando la US Navy lanzó el programa SCS (Sea Control Ship), un pequeño portaaviones pensado para ser construido en grandes series, con objeto de ser utilizado como escolta de convoyes en el Atlántico o en conflictos de baja intensidad, liberando a los grandes portaaviones de esas tareas. Nuestro R-11, cuyo nombre entonces era "Almirante Carrero Blanco", iba a ser uno más de esa serie; incluso, según algunas fuentes, podía haber sido construido en los EEUU, al estilo de las O.H. Perry australianas.

Sin embargo, cuando la Navy abandonó el proyecto, la Armada compró sus planos (15 planos generales, el buques estaba en fase de concepción) y encargó a Bazán el desarrollo y, posteriormente, la construcción. Así se llegó a 1982, cuando la Armada, ante el temor a que un triunfo electoral del PSOE pudiera dar al traste con la construcción, aceleró las obras y botó el buque en un estado de construcción aún muy "verde". Esto tuvo dos consecuencias: la primera, que el buque se terminó, y la segunda, que sus obras duraron hasta 1897, dando lugar en algunos ambitos a la leyenda de que era un auténtico cacharro obsoleto, producto de una industria naval incompetente.

Nada más lejos de la realidad. Pese al tiempo dedicado a su construcción, el Príncipe de Asturias se ha convertido, desde un punto de vista operativo, en un referente mundial, como lo demuestra el hecho de que los principales astilleros del mundo han generado en los últimos años proyectos que se parecen, cada día más, al buque de Bazán. Además, cabe destacar que la Armada Thailandesa confió en la industria española y en el proyecto del R-11, encargando su portaaviones, el Chakrinaruebet, a Bazán. Por tanto, el R-11 ya tiene un "hermano pequeño" navegando en Extremo Oriente... con toda la satisfacción de sus dueños. Tan sólo cabe poner dos peros al proyecto del R-11, como son su escasa velocidad y la única hélice, que reducen algo su capacidad.

Como conclusión, decir que la Armada tiene un magnífico buque insignia en el R-11; tan sólo lamentar que éste no tenga un "hermano mayor" ondeando también nuestra bandera.