Nombre de la clase:

F 80

Tipo de buque:

Fragata lanzamisiles

Buques de la clase:

NumeralNombreAstilleroAltaBajaCausaComentarios
F-81Santa MaríaBazán-Ferrol1986---
F-82VictoriaBazán-Ferrol1987---
F-83NumanciaBazán-Ferrol1988---
F-84Reina SofíaBazán-Ferrol1990---
F-85NavarraBazán-Ferrol1994---
F-86CanariasBazán-Ferrol1995---

Características:

Desplazamiento: 3,982 tons apc (F-85, F-86: 4,107)
Dimensiones: 138.1 x 14.3 x 7.8 metros
Propulsión: 2 turbinas de gas LM2500, 1 hélice, 40,000 cv, 29 nudos
Tripulación: 225
Aviación: pista de vuelo con RAST y 2 hangares; 1 ó 2 SH-60B
Radar: SPS-49(V)4 2-D aéreo ((V)5 en F-85 y F-86)
Sonar: SQS-56 casco, SQR-19 remolcado (-19(V)2 en F-85 y F-86)
Dirección de tiro: Mk 13, Mk 92 y SPG-60 STIR para misiles, SQQ-89 ASW
EW: Nettunel (F-85 y F-86: Mk-3000), SLQ-25 Nixie; 4 SRBOC
Armamento: 1 lanzamisiles Mk 13 (24 SM-1MR y 16 Harpoon SSM), 1 76 mm OTO DP, 1 CIWS Meroka, 2 tlt triples ASW de 325 mm

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Historia:

Las seis fragatas de la clase Santa María o F-80 son, actualmente, el puntal de la fuerza de escoltas de la Armada Española. Basadas en el modelo estadounidense O.H. Perry, en su versión "larga", (la más moderna y poderosa), cuentan con una buena capacidad antiaérea y antisuperficie; pero es, sin duda, la capacidad antisubmarina su punto más fuerte.

El origen del programa F-80 hay que situarlo a finales de los años 70, cuando la Armada Española vio la necesidad de incorporar, al tiempo que el portaaviones Príncipe de Asturias, una nueva serie de escoltas, cuya misión principal sería formar, junto al R-11, el núcleo principal del Grupo Aeronaval de Combate (Grupo Alfa). En esta situación, y ante la falta de disponibilidades presupuestarias que impedía acometer la construcción de buques de mayor porte (tipo destructor), la Armada Española decidió adaptar el proyecto de fragata estadounidense más moderno, la FFG-7 (O.H. Perry), a las necesidades españolas. En realidad, poco podía hacerse para mejorar el proyecto, que no fueran las medidas ya adoptadas por la US Navy en los últimos buques de la serie (un nuevo sonar remolcado, el SQR-19, y cambio del helicóptero SH-2F al SH-60B, mucho más moderno y eficaz). Así, las diferencias con los buques de la US Navy se redujeron al cambio del sistema CIWS (el Meroka español sustituyó al Vulcan Phalanx) y algunas modificaciones en los sistemas de guerra electrónica (Nettunel italiano en las F-81 a F-84 y Mk-3000 español en las F-85 y F-86).

Sobre la base de este proyecto, fue aprobada inicialmente (a principio de los 80) la construcción de las tres primeras unidades de la serie. Gracias a un cambalache con las que debían haber sido las dos últimas unidades de la serie F-30, pronto se aprobó la construcción de una cuarta unidad. Y, a finales de los 80, al naufragar el proyecto NFR-90, se decidió la construcción de las dos últimas, como puente hasta la llegada de las F-100. Las diferencias producidas por los casi 10 años de diferencia de edad entre los seis buques no son demasiado importantes; en todo caso, las últimas gozan de sensores y equipos electrónicos de versiones más modernas que las primeras y un pequeño aumento de desplazamiento.

La vida de las F-80 está siendo, sin lugar a dudas, una de las más movidas de la historia reciente de la Armada Española. Así, desde su entrada en servicio, todos los buques han participado en innumerables maniobras nacionales e internacionales. Los cuatro buques más antiguos operaron el Golfo Pérsico durante el bloqueo a Irak en 1991/92; y todos los buques de la serie han pasado por aguas de la antigua Yugoslavia, en operaciones de control del embargo. Así mismo, todas han participado en uno u otro momento en las flotas permanentes de la OTAN del Mediterráneo (donde hay siempre una F-70 o F-80 destacada) o del Atlántico.

Sobre las bondades y defectos de estos buques, decir que adolecen del planteamiento inicial de su diseño: se pretendía hacer un buque económico, para ser construido en masa por los EEUU. Finalmente, acabaron siendo cualquier cosa menos buques baratos, sin embargo, algunas limitaciones iniciales del diseño (fundamentalmente su única hélice) no se resolvieron posteriormente. Pero estas limitaciones sólo aparecen al hablar de la plataforma: los sensores son, sin lugar a dudas, los mejores que se podían embarcar en buques de este tamaño y lo mismo cabe decir del armamento y de los helicópteros.

Hablar de las F-80 es sinónimo de hablar de su helicóptero, el SH-60B LampsIII; con el que forman un equipo perfectamente coordinado para la lucha antisuperficie y, sobre todo, antisubmarina. Así, el sonar de la fragata es capaz de captar trazas de submarinos a distancias de hasta 100 millas, que luego son investigadas por el helicóptero mediante sus sonoboyas y, eventualmente destruidos. En lucha antisuperficie, el radar del helicóptero permite detectar buques a distancias de hasta 160 millas, que pueden ser destruidos por misiles lanzados desde el buque o el helicóptero. Además, la interconexión de datos buque - aeronave permite disponer a ambos, en tiempo real, de toda la información recogida por cualquiera de los sensores del sistema. Sin duda, se trata de la más perfecta simbiosis buque - aeronave jamás diseñada. Quizá la única pega del sistema es que la Armada Española cuenta sólo con 6 helicópteros para dotar a 6 fragatas, cuando cada una podría emplear hasta 2. Sin embargo, parece que, en un futuro próximo puede solventarse este problema.

Al ser las F-80 unos buques relativamente jóvenes (del orden de 10 años de servicio como máximo), seguirán navegando aún por muchos años (probablemente hasta el 2020 - 2025). Por lo tanto es prematuro hablar de su relevo. Sin embargo, si que es probable que en los próximos 5 ó 10 años se produzca una modernización, para mantener los buques en perfecto estado de operatividad a lo largo de toda su vida útil.