Un submarino Kilo en aguas gallegas

El submarino de ataque argelino, del Proyecto 636.1, variante de exportación del tipo Kilo ruso, recaló durante el pasado fin de semana en el fondeadero de Ares.

El buque de propulsión convencional diesel-eléctrica es el primero de dos unidades contratadas en 2014, que elevarán hasta la media docena el número de Kilos con que cuenta la Armada argelina.

Tras su reciente entrega por parte de los Astilleros del Almirantazgo (Адмиралтейские верфи) en San Petersburgo (Rusia), el buque inició el tránsito hacia su base en Mazalquivir acompañado por su nodriza el remolcador de altura El Mous'if (702). Ambas naves buscaron la protección del fondeadero de la ría de Ares y Betanzos, al noroeste de Galicia, reemprendiendo la navegación en la mañana del 15 de octubre.

Clase Kilo

La Armada de Argelia cuenta en la actualidad con 4 submarinos del tipo Kilo, a las que se añadirán las 2 nuevas naves del Proyecto 636.1. Los primeros sumergibles entraron en servicio a mediados de los años 80 del pasado siglo, y pertenecen al Proyecto 877 EKM tras ser modernizados en torno a 2010. La entrega de la segunda pareja, en este caso del Proyecto 636M, se solapó en el tiempo con la modernización de los 877 EKM.

Entre agosto y septiembre de 2009, durante el tránsito entre Argelia y Rusia, uno de los Kilo Proyecto 877 ya había recalado en la costa gallega, fondeando al pie del Cabo Fisterra junto a un buque de asalto anfibio en función de nodriza. Aquella escala también levantó cierta expectación en la zona, recibiendo la escolta del patrullero Tabarca de la Armada española; y del buque de salvamento Don Inda.

En esta ocasión, la atípica presencia de la silueta negra del Kilo argelino en las Rías Altas tampoco pasó desapercibida, tanto en las redes sociales como entre la prensa local. De esta forma la silueta negra del submarino se convirtió durante el puente festivo en un polo de atracción de miradas y de visitas por parte de numerosas embarcaciones de recreo que navegaban por el fondeadero norteño, contiguo al puerto de A Coruña y la base naval de Ferrol, que se acercaron –algunas incluso por encima de lo que indica la prudencia en la mar– a la nave argelina, que enarbolaba la bandera de su país y el pabellón español, siguiendo la convención internacional.

Rearme

La Armada argelina está embarcada en un ambicioso proceso de reequipamiento, despuntando llamativamente la amplia variedad de países proveedores. Durante los últimos años ha contratado unidades de combate de nueva construcción a países como Rusia, China, Francia, Italia o Alemania.

España no ha quedado al margen de este proceso, captando la obra de modernización de los buques de asalto anfibio Kalaat Beni Rached 473 y Kalaat Beni Hammad 472 por parte de la empresa estatal Navantia.

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