El Gobierno británico quiere asegurar la soberanía de Faslane

Según el diario The Guardian la medida se plantearía si Escocia vota a favor de la independencia del Reino Unido en 2014

11/07/2013.- El diario británico The Guardian publicó el miércoles una información acerca de la incertidumbre que planea sobre el futuro de la base naval de Faslane. El complejo militar situado cerca de Glasgow, en el estuario del río Clyde en la costa occidental de Escocia, es un enclave básico para el Reino Unido ya que sus instalaciones dan apoyo al Arma Submarina británica y a su fuerza de disuasión nuclear, basada en los misiles balísticos intercontinentales SLBM Trident lanzables desde los submarinos SSBN de la clase Vanguard.

Según el rotativo británico, para asegurar el futuro de las instalaciones ante una hipotética victoria de los partidarios de la independencia de Escocia en el referéndum que se celebrará en septiembre de 2014, se propondría una negociación para obtener la declaración de las bases como territorio soberano de la Unión, bajo un estatus similar al que tienen desde 1960 las bases británicas de Acrotiri y Dhekelia en Chipre. Este estatus se mantendría por un periodo de al menos 10 años.

La información fue desmentida a lo largo de la mañana por un portavoz del primer ministro británico, el conservador David Cameron, que no considera «ni verosímil ni sensata» la iniciativa. Por su parte, la número dos del gobierno escocés, Nicola Sturgeon, del Partido Nacional de Escocia (SNP) favorable a la independencia, reaccionó denunciando la filtración como una nueva muestra del «acoso» de Londres hacia el proceso abierto en Escocia.

La desnuclearización del territorio, ligada al referéndum por la independencia

La disputa política que entablan los partidarios de mantener la actual configuración del Reino Unido, posición que defiende el Gobierno británico encabezado por Cameron; y sus contrarios que defienden el «sí» a la independencia, liderados por el SNP, ha generado durante los últimos años intensos debates mediáticos en los que se utilizan argumentos de todo tipo para defender una u otra postura. La cuestión militar, ligada al futuro de su sector industrial, con fuerte implantación en Escocia, no ha sido ajena a la disputa, con indisimuladas advertencias acerca de las negativas consecuencias que tendría para su desarrollo socioeconómico la eventual salida de Unión británica.

Así, en el ámbito naval se alude al presumible desmantelamiento de la industria naval militar escocesa, que construye destructores Tipo 45 o los portaviones del tipo Queen Elizabeth; y por extensión de la industria auxiliar dedicada a las necesidades de mantenimiento y apoyo a las infraestructuras de la Armada británica. Sólo en el complejo ligado a la base naval de submarinos del Clyde trabajan más de 6.000 personas.

Sin embargo, los partidarios de la independencia rechazan la presencia de armamento nuclear en territorio escocés. El alto coste económico del programa Trident se encuentra bajo la lupa del Parlamento y de la opinión pública británica. Este hecho ha sido aprovechado por el SNP como banderín de enganche para la causa de la independencia, ganando las simpatías que despierta el rechazo a este programa en amplias capas de la población. Los independentistas escoceses argumentan que el «sí» en la consulta es una oportunidad única para el desarme nuclear, desmantelando el programa de disuasión nuclear británico para dedicar los ingentes recursos económicos públicos que consumiría durante los próximos 50 años al gasto social y la mejora de la economía.

Los analistas consultados por el diario londinense consideran la posición política del SNP sobre este asunto incongruente, ya que por una parte rechazan la presencia de las instalaciones nucleares pero por otro lado aspiran a formar parte de la OTAN, cuyo concepto estratégico está basado en la utilización de armamento convencional y en la disuasión nuclear. Escocia plantearía obtener una dispensa nuclear similar a la otorgada a Noruega, aunque este país es miembro fundador de la organización atlantista. El diputado laborista Jim Murphy, que ejerce como sombra del Secretario de Defensa en el gabinete en la sombra de la oposición parlamentaria, ahondó sobre esta cuestión: «esto subraya la incertimbre del proceso de independencia escocés, las cuestiones mayores permanecen sin resolver por el SNP, que tiene una política de defensa basada más en la fe que en los hechos».

Entre la flema y la alarma interesada

El Ministerio de Defensa británico sólo contempla la victoria del «no» a la independencia en el referéndum de 2014. Esta es la flemática posición oficial, de la que dan idea las lacónicas palabras del Secretario de Defensa británico Philip Hammond la pasada semana ante el Comité de Defensa de la Cámara de los Comunes acerca de lo que supondría el desmantelamiento de la base naval del Clyde: «Ello costaría una cantidad de dinero ciertamente significativa».

El complejo proceso supondría la clausura de las instalaciones de atraque HMS Neptune en Faslane, mundialmente conocidas por las numerosas acciones de resistencia civil protagonizadas ante su perímetro por parte de los defensores del desarme nuclear; y los cercanos polvorines de Coulport, que alojan las cabezas nucleares que arman los misiles Trident. El traslado a una nueva ubicación en Inglaterra o Gales costaría miles de millones de libras y se prolongaría durante años.

De ser aprobado por la ciudadanía, el proceso constituyente escocés debería concluir en el plazo de dos años tras el referéndum. En ese caso, algunos de los analistas entrevistados por The Guardian se inclinan por incluir en las hipotéticas negociaciones de transferencia una penalización económica al nuevo Estado, aunque otros creen que usar la amenaza de medidas punitivas no contribuye, en el actual debate, a la causa de los partidarios en favor de la permanencia de Escocia en el Reino Unido.

La nueva polémica se produce a pocas fechas de que el Tesoro británico concluya un informe encargado para evaluar la viabilidad de mantener la capacidad de disuasión nuclear permanente de forma más asequible, basada en el desarrollo de una versión modificada de los submarinos de ataque Astute equipados con misiles de crucero con ojivas nucleares. Se espera que el informe sea negativo en este sentido, avalando de esta forma el desarrollo del programa Trident y la construcción de una nueva clase de 3 ó 4 submarinos nucleares que sustituirán a la clase Vanguard en torno a 2030.

Notas

  1. MoD fears for Trident base if Scotland says yes to independence (The Guardian, 10/07/2013). http://www.guardian.co.uk/uk-news/2013/jul/10/mod-trident-scotland-independence/
  2. Trident submarine base: No 10 disowns MoD's Faslane sovereignty proposal (The Guardian, 11/07/2013). http://www.guardian.co.uk/politics/2013/jul/11/trident-base-no-10-disowns-mod-faslane-sovereignty
  3. El «Ambush» se incorpora a la Royal Navy (04/03/2013). http://www.revistanaval.com/noticia/20130304-040900-royal-navy-hms-ambush-astute/
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