La Ruta de la construcción naval en Ferrol

Una aproximación lúdica para conocer de cerca el patrimonio industrial

14/08/2012.- Por Xoán Porto

Estamos a mediados de julio, un domingo por la mañana y bajo un sol de justicia. Un heterogéneo grupo formado por jóvenes parejas, familias con niños y mayores activos se concentra frente a la fachada modernista del teatro Jofre, en la ciudad de Ferrol. Aguardan pacientemente la llegada de los integrantes de la primera visita turística guiada del día que comenzó a las diez y media de la mañana.

Los que madrugaron lo hicieron para visitar el interior del Arsenal militar. Muchos de ellos reenganchan ahora, al filo del mediodía, para completar la segunda opción de la oferta guiada que la Ruta de la construcción naval pone a disposición de los turistas: la visita a los astilleros de la empresa Navantia.

Hoy hay lleno, alrededor de 35 personas -el día anterior fueron tan solo una decena, nos confirma la guía- suben al citi-tren que sirve como transporte para la visita. Apenas un par de minutos separan el teatro Jofre, en el corazón de la ciudad gallega, de la puerta de la Maestranza del astillero en el barrio de Esteiro, población nacida precisamente para dar cobijo a los obreros de los arsenales reales allá por el siglo XVIII.

La Ruta de la construcción naval es una iniciativa madurada a lo largo de los últimos años por el Plan de Dinamización del Producto Turístico de la Diputación de A Coruña, y que se pone en marcha este año bajo el patrocinio de esta institución y el ayuntamiento de Ferrol, con la colaboración de la Armada, la empresa Navantia, la Confederación de Empresarios de Ferrol y la Fundación Exponav.

El objetivo es ofrecer un producto turístico que aúna bajo el mismo hilo argumental los distintos elementos del patrimonio histórico de la Ilustración y el patrimonio industrial que atesora la zona: desde el conjunto del Arsenal y las fortalezas que protegen la entrada a la ría de Ferrol, hasta los complejos industriales del propio Arsenal y los astilleros.

Todo ello completado con tres espacios museográficos consagrados a la construcción naval y a la Marina de guerra: el Museo Naval de la Armada, que ocupa las instalaciones del antiguo presidio de San Campio; la Fundación Exponav, que está instalada en el edificio de las antiguas Herrerías; y la exposición permanente del astillero, en el interior de la empresa Navantia.

La primera parada de la ruta se produce apenas traspasada la puerta del astillero, en el control de seguridad. Los comentarios de sorpresa por la situación parten de las primeras bancadas del vagón: «¡vaya! tenemos que pasar la aduana, ¡los pasaportes!», el ambiente distendido se mantendrá durante toda la visita.

Ya en el interior de esta auténtica ciudad prohibida de más de 1.000.000 de m2 de extensión, desconocida para la mayoría de los ferrolanos, el citi-tren hace parada en el primer apeadero de la visita: la Exposición permanente del astillero. Este espacio museográfico fue creado con los fondos reunidos para la muestra con que se conmemoró el cincuentenario de la entonces Empresa Nacional Bazán, en 1997.

En la nave industrial hoy convertida en centro expositivo, los visitantes reciben las primeras indicaciones de la guía del grupo sobre un mural con una foto satelital de la ría de Ferrol, flanqueada por sendas vistas aéreas de los dos astilleros que forman parte de la Unidad de Producción de la Ría de Ferrol: el ubicado en la vecina localidad de Fene, en el margen sur de la ría, y el de los ubicados en el casco urbano de Ferrol, en el que nos encontramos.

Presiden las paredes de la nave-museo cinco enormes metopas con los emblemas que representan otras tantas épocas del astillero durante sus más de 250 años de existencia: el escudo de la Casa de Borbón, que representa el periodo de los arsenales del Estado desde medidados del siglo XVIII hasta comienzos del siglo XX; el de la Sociedad Española de Construcción Naval (S.E.C.N.), empresa de capital británico que dirigió la modernización del astillero durante el primer tercio del siglo XX; la Empresa Nacional Bazán, que tomó el relevo del Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares en la postguerra española; el emblema de la efímera Izar, bajo cuyo nombre se unificó la gestión de los astilleros públicos; y finalmente el de la actual Navantia S.A., imagen de marca de la construcción naval militar española en el mundo.

Un breve paseo por las salas que conforman la exposición, ilustradas con decenas de fotografías, libros, maquinaria y otros artefactos que forman parte de la historia del astillero, sirven a la guía para desgranar algunas de las anécdotas históricas que se esconden detrás de estos objetos.

Al término del paseo por la exposición un miembro de la Seguridad del astillero, que se encarga también de escoltar al grupo durante la expedición por las instalaciones fabriles, entrega a los asistentes unos cascos de protección, con una «V» de «visita» estampada en sus laterales, para distinguir a los invitados entre los trabajadores del astillero, y que deberán utilizar en los espacios exteriores por seguridad.

En este momento se rompe el hielo y las reacciones son fuente de anécdotas: pequeños y mayores aprovechan para retratarse con el equipo de protección individual que hace sentir a unos y a otros, al menos por un momento, como un bazanero más, tal es el apelativo familiarmente arraigado en la zona para referirse a los empleados de la empresa pública.

Comienza entonces la visita propiamente dicha, a bordo del citi-tren que conduce a los visitantes a través de las calles y avenidas de esta auténtica ciudad industrial que, a modo de curiosidad, tiene su propio servicio de bomberos, su enfermería, parque de automóbiles, estaciones de alquiler de bicicletas y hasta un radar para detectar excesos de velocidad en el tráfico, que se castigan por cierto no con la pérdida de puntos del permiso de conducción, pero sí con la retirada del pase para acceder a la factoría con vehículo propio.

El primer punto de interés es el dique Número 2, conocido brevemente durante el periodo del reinado de Alfonso XIII como Dique de la Reina Victoria Eugenia. Este dique seco fue construido en los primeros años del siglo XX, dentro de las profundas obras de modernización emprendidas por la S.E.C.N. y estaba destinado a dar servicio a los nuevos acorazados de la serie España, siendo ampliado en la década de 1920 para acoger a buques de mayor eslora como los cruceros de la serie Príncipe Alfonso.

Los visitantes contemplan la espectacular imagen del dique en seco con un buque en su interior. La afilada estampa y ampulosas formas de la novísima fragata F-105 Cristóbal Colón, que Navantia construye para la Armada española, con su obra viva al descubierto, cautiva el interés del grupo.

De nuevo a bordo del citi-tren, la comitiva circula, quizás a mayor velocidad de lo deseable para poder asimilar las observaciones y apuntes que introduce la guía a través de la megafonía del vehículo, frente al edificio que acoge las oficinas técnicas de la empresa. El recorrido prosigue por los muelles de armamento que, despejados de buques, ofrecen una sinpar vista frontal del Arsenal militar y la ciudad que crece a su espalda.

La segunda parada, en el dique número 3, construido entre finales de los años 60 y primeros de los 70 del pasado siglo, y que es el más grande del astillero y también de todo el Norte de España, con sus 335 metros de longitud. En su interior el buque LNG Lagos apura las medidas del dique hasta el extremo, lo que da cuenta de la necesidad de una infraestructura para acoger buques de mayor porte, como viene reclamando unánimemente la sociedad ferrolana en los últimos tiempos.

La curiosidad de los más pequeños por la inmesidad del vaso del dique, o por la peculiar imagen de las anclas y sus cadenas extendidas sobre el fondo se mezcla con las especulaciones que un par de jubilados hacen acerca del procedimiento de puesta en seco de enormes buques como el gasero que están contemplando.

La visita prosigue en el citi-tren camino de las gradas donde se arbolan los buques, que en esta ocasión se encuentran vacías, pero hace apenas 20 días se botó en el mismo lugar el LHD Adelaide para la Armada de Australia. En el lecho de la grada vacía reposan ahora los picaderos, piezas de madera que sirven de soporte o cama al buque durante su construcción en la grada. En los cercanos talleres se observa el trabajo sobre los bloques de acero de los futuros destructores que diseña Navantia, también para la Armada australiana.

Una señora se lamenta ante sus familiares por no haber podido satisfacer aún su deseo de presenciar una botadura. Desde aquí, y sabiendo que no es lo mismo, le invitamos a asistir a la botadura del Canberra, aunque sea a través de una videograbación...

  • Qué: Ruta de la construcción naval.
  • Dónde: El citi-tren se toma en la Plaza de Galicia, frente al teatro Jofre.
  • Cuándo: La programación es estacional: el día 15 de agosto, y los sábados y domingos hasta el 16 de septiembre. Consulte las fechas y reserva de plaza en la oficina de Turismo de Ferrol, teléfonos 981 337 131 y 981 944 272.
  • Cuánto: 4,50 euros por persona.

 

Notas

  1. Sitio web de la Ruta de la Construcción Naval de Ferrol. http://www.larutadelaconstruccionnaval.es/
  2. Gigafoto del astillero de Navantia Ferrol. http://www.revistanaval.com/gigafoto/20120704-410800-lhd-adelaide/