La reprogramación de los Programas Especiales de Armamento en cifras

El Gobierno recortará sensiblemente el número final de unidades de los principales sistemas de armas · Los programas del avión de transporte A400M y del helicóptero NH-90, los más afectados cuantitativamente

30/05/2013.- El secretario de Estado de Defensa (SEDEF) Pedro Argüelles compareció el pasado día 24 ante la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados para anunciar la reprogramación de los denominados Programas Especiales de Armamento (PEA). Se trata de una veintena de sistemas de armas que forman el grueso de la modernización del material de las Fuerzas Armadas emprendido en 1997, y que consumirán buena parte de los recursos disponibles para este capítulo hasta el año 2030.

Panorama presupuestario de la Defensa

El SEDEF inició su intervención recordando el escenario que afrontó el departamento, tras las elecciones anticipadas de noviembre de 2011, asumiendo la prórroga del presupuesto durante 2012, año en el que la dotación del MInisterio de Defensa se redujo a 6.316 millones de euros.

Al presupuesto ordinario se sumó posteriormente un crédito extraordinario de 1.782 millones de euros, aprobado en septiembre de 2012, para saldar el pago de la deuda contraída con proveedores desde 2010. En total, la Defensa contó con 8.709 millones de euros en 2012, lejos del máximo histórico alcanzado en los presupuestos de 2008, con 9.678 millones de euros.

En el desglose por capítulos, el correspondiente al II -que comprende la preparación de la Fuerza, su adiestramiento y los gastos operativos- contó con 874 millones de euros, a los que se sumaron 240 millones de euros con cargo a la financiación de las operaciones en el exterior. Este capítulo dispuso de un total de alrededor de 1.245 millones de euros, cifra que Argüelles juzgó equiparable a la de ejercicios anteriores.

En cuanto al capítulo VI -el que recoge las inversiones en armamento y material- el conjunto totalizó 2.818 millones de euros, cifra algo superior, a los 2.304 millones de euros ejecutados en 2007 y los 2.454 millones de euros de 2008, si bien la cantidad consignada en 2012 recoge los 1.782 millones de euros solicitados para el pago de las obligaciones de los programas especiales de armamento (PEA) durante el periodo 2010-2012. Sin tener en cuenta esta aportación extraordinaria, la consignación presupuestaria inicial para el capítulo era de 654 millones de euros; a los que se sumaron como -partida más significativa- 396 millones de euros más del fondo de contingencia.

Financiación de los Programas Especiales de Armamento (PEA)

Entrando en el detalle del motivo central de su comparecencia, Pedro Argüelles se remontó a la última reprogramación de recursos en 2009, cuando se fijó un techo de gasto para los PEA de 26.692 millones de euros en el horizonte temporal de 2025, cantidad que consideró superada por las circunstancias, y por lo tanto inabordable. Según la información esbozada por Argüelles, del total, más de 6.000 millones de euros ya habrían sido satisfechos, alrededor de 15.000 millones de euros están prefinanciados con cargo a créditos del Ministerio de Industria, y resta por financiar con cargo a deuda alrededor de 8.000 millones de euros.

El secretario de Estado de Defensa recordó, aludiendo a la comparecencia de su predecesor en el cargo, Constantino Méndez, que en septiembre de 2011, en el balance de situación presentado por el entonces SEDEF, el techo de gasto estimado manejaba ya una horquilla de entre 31.600 y 36.875 millones de euros para estos programas.

El equipo del ministro Pedro Morenés pretende fijar el techo de gasto de los PEA en 29.494 millones de euros hasta 2030, lo que a juicio del actual SEDEF supone un impacto de entre 4 y 10 mil millones de euros de reducción sobre la horquilla de 2011. Esta evaluación optimista fue cuestionada por el representante del grupo parlamentario socialista, el SEDEF la defendió argumentando que con esta reprogramación, con un montante total es similar en términos absolutos, aborda «por primera vez de forma integral y global» el problema, incluyendo la composición y estructura de cada programa -a pesar de su heterogeneidad- con sus «equipos de misión, sostenimiento logístico y apoyo al ciclo de vida de los sistemas, aspectos que repercuten directamente en la operatividad de las FAS».

Programas especiales de armamento afectados por la reprogramación presupuestaria

Argüelles descartó la «reconducción» de 13 de los programas especiales de armamento, debido a lo avanzado de su ejecución, dado que su impacto no sería significativo. Las medidas anunciadas, que se elevarán al Consejo de Ministros, afectan principalmente a los siguientes programas:

  • Avión Eurofighter, con un compromiso inicial de adquisición de 87 aparatos por importe de 13.596 millones de euros, se prevé el aplazamiento de la entrega de 15 aparatos hasta 2015, y a partir de ahí su entrada en servicio será «lo más escalonada posible». La tranche IIIB, formada por 14 unidades, no se pondrá en marcha. Se están estudiando las alternativas factibles con otros países del consorcio. El SEDEF valoró el impacto de estas medidas en 2.900 millones de euros con respecto a la estimación de 2011.
  • Avión A400M, preveía la adquisición de 27 unidades por importe de 5.819 millones de euros. Las necesidades establecidas en el ciclo de planeamiento militar por el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) quedan fijadas en 14 unidades. Los 13 aparatos restantes se pondrán a disposición del mercado de exportación, para ello se firmará un MOU en junio. La reducción sobre el presupuesto del programa se calcula en 800 millones de euros.
  • Helicóptero Tigre, de las 24 unidades previstas, las 6 primeras ya en servicio -las únicas contempladas en la versión básica HAP del aparato- serán puestas a disposición para su exportación. Se reprogramarán las entregas de las unidades restantes para reducir su impacto. Este programa apenas varía su techo, bajando apenas 33 millones de euros.
  • Helicóptero NH90, de las 45 unidades contractuales, valoradas en 1.260 millones de euros, se reduce el programa a 22 unidades, a las que se dotará de equipos de misión, apoyo logístico, simuladores, etc. A pesar de la reducción en el total de unidades a menos de la mitad, este programa incrementará 190 millones de euros su importe.
  • Vehículo Pizarro, la fase II de este programa está actualmente en ejecución. Valorado en 950 millones de euros, la reprogramación fija una reducción de la flota de 73 vehículos, pasando de 190 a 117 unidades el total de unidades que serán finalmente recibidas; incluyendo equipos y sostenimiento integrado para un periodo de 4-5 años, y la adquisición de versiones para zapadores no contempladas inicialmente. El importe se reduce a 786 millones de euros.

En cuanto al otro gran programa en ejecución, el submarino S-80, el SEDEF anunció que no se tomarán medidas hasta conocer el alcance de los problemas surgidos en el desarrollo del proyecto. Argüelles también se refirió al programa para la adquisición del helicóptero ligero de adiestramiento EC-135, a este respecto indicó que se piensa reconducir el programa desde el Ministerio del Interior a Defensa «a petición de las FAS».

Futuros programas especiales

Pedro Argüelles señaló que el esfuerzo en la reconducción de los actuales programas especiales, además de aliviar la carga financiera inmediata sobre los presupuestos de Defensa, persigue también «buscar huecos financieros necesarios para abordar nuevas adquisiciones en el futuro», abriendo nuevos programas especiales, entre los que se encuentran la nueva generación de fragatas F-110; vehículos blindados; helicópteros de transporte y vehículos aéreos no tripulados (UAV); y aviones tanqueros para el Ejército del Aire.

La vista puesta en el cumplimiento del objetivo de déficit

El SEDEF defendió el planteamiento de las medidas, bautizadas como «reprogramación» o «reconducción», que están orientadas principalmente a minimizar la incidencia sobre el objetivo nacional de déficit público de los créditos extraordinarios que habrán de aprobarse durante los próximos años para hacer frente a las obligaciones de pago contraidas. Se trata de medidas a corto plazo que tendrán efecto, en lo que Pedro Argüelles estima serán los años más críticos para la economía española, entre 2013 y 2015.

Según los datos manejados por el ministerio, en 2013 y sucesivos «los compromisos de pago serán menores de lo planificado, pero no excluye la necesidad de conseguir financiación extraordinaria anual, más pequeña que la prevista y conocida de antemano». La proyección de los compromisos antes de la reprogramación propuesta era de 1.594 millones de euros en 2013, 1.628 millones de euros en 2014 y 1.919 millones de euros en 2015, que se verían reducidos en un rango de 800-2000 millones euros anuales, rebajando la necesidad financiera entre un 42% y un 53%, según la previsión presentada.

Los grupos de la oposición parlamentaria criticaron la recurrencia a la fórmula de créditos extraordinarios. El secretario de Estado de Defensa justificó la medida aduciendo que integrar las partidas en los presupuestos ordinarios del ministerio restaría margen de maniobra a Defensa en su negociación con los proveedores.

En relación al sistema de créditos reembolsables, es decir, el dinero público que adelanta el Ministerio de Industria a las empresas contratistas de los programas para financiar su desarrollo, Argüelles señaló que la Comisión mixta Industria-Defensa trabaja para encontrar fórmulas que permitan retrasar las devoluciones de las empresas a Industria. En 2011 y 2012 se añadieron adendas a los contratos para aplazar o retrasar la devolución de los préstamos con Hacienda e Industria, de esta forma «se aparca el tema de la devolución [...] hasta encontrar una solución definitiva».

Argüelles hizo una defensa del sistema de créditos reembolsables, ideado durante la presidencia de José María Aznar para afrontar el proceso de profesionalización y modernización de las Fuerzas Armadas: «es un buen sistema [...] siempre que se cumplan los requisitos» haciendo una velada crítica del anterior Gobierno socialista, al que acusó de no responder a los compromisos de pago adquiridos. A este respecto, se refirió a sus antecesores de los que dijo, hicieron «una crítica profunda sobre el sistema», en contraposición con la política que asegura ejecutar: «nosotros proponemos soluciones a esos problemas».

Relaciones con la industria

  • Estabilidad del sector. Formado por alrededor de 500 empresas que dan empleo directo a más de 20.000 trabajadores e inducen el doble de empleos indirectos. En la última década el sector de la industria de Defensa generó exportaciones por valor de 9.000 millones de euros. Argüelles justificó las medidas presentadas para evitar el impago de compromisos adquiridos, y en su opinión, la consecuente pérdida de credibilidad internacional. El 70% del volumen de los programas del ministerio está asociado a iniciativas de cooperación industrial internacional.
  • Favorecer las exportaciones. La «reconducción» procurará minimizar el efecto sobre las empresas de Defensa, el SEDEF puso como ejemplo del compromiso con este sector, las medidas tomadas tendentes a facilitar los acuerdos de gobierno a gobierno, o el impulso de la OFICAEX.
  • Renovación de material. El secretario de Estado de Defensa reclamó «un esfuerzo» para dar mayor velocidad a la renovación del inventario de material de las Fuerzas Armadas: «requiere planeamiento, un cambio cultural, expectativas de inversión». De esta forma se pretende canalizar la venta de material excedente, en estado de operatividad, hacia el mercado exterior, «tenemos la tentación de usar equipos hasta la obsolescencia y después no hay forma de ponerlo en el mercado mas que regalado».

Reorganización del sistema de adquisiciones

Además de las medidas anteriores, Defensa pretende impulsar una reforma para alinear el sistema de adquisiciones con el ciclo de planeamiento militar emanado del EMAD, en base a las necesidades operativas de los ejércitos. A ello se sumarán nuevas medidas de control y revisión periódica para reducir los riesgos de desviación presupuestaria de los programas; y los riesgos tecnológicos inherentes al alto componente de I+D de los programas especiales de armamento.

Por ello anunció también -de acuerdo con el mandato expresado en la Ley de Defensa Nacional, y desarrollado en las directivas de Defensa Nacional y de Política de Defensa- que se procederá a la reforma de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) para convertirla en una agencia centralizada, a imagen de los modelos existentes en otros países como Francia, el Reino Unido o los Estados Unidos.

La DGAM coordinará los aspectos de la política industrial y de I+D, y operará como «ventanilla única» de cara a los proveedores del ministerio. Esta reforma supondrá también la reducción a la mitad de los más de 100 órganos de contratación existentes en la actualidad. Las oficinas de los programas se integrarán en la DGAM, englobando la contratación, el control económico-financiero, la inspección de calidad, y los acuerdos de cooperación industrial, etc.

En el ámbito tecnológico, se está procediendo a la creación del gran centro de I+D+i de la Defensa, nucleado alrededor del INTA, y que integrará a los centros tecnológicos de los organismos del ministerio, abriendo su ámbito de actuación a la prestación de servicios a las Fuerzas Armadas y a las empresas del sector.

Xoán Porto/RevistaNaval.com

Notas

  1. Comparecencia del secretario de Estado de Defensa ante la Comisión de Defensa (Congreso TV). http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/GenericPopUp?next_page=/wc/verEmisionAudiovisual&idOrgano=304&idSesion=17&fecha=23/05/2013&secuencia=540866&legislatura=10
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