Malvinas: El desembarco argentino

Aunque pueda resultar hilarante, la Junta militar argentina aprovechó un arrebato de patriotismo protagonizado por un grupo de chatarreros para iniciar la conquista de las islas Malvinas en 1982

En 1982 un empresario argentino pidió a la Armada apoyo logístico para transportar a un grupo de operarios a las Georgias del Sur con la intención de desmantelar una antigua factoría ballenera. La Junta militar argentina, que había decidido tomar las Malvinas por la fuerza después de varios intentos diplomáticos fallidos, vio la oportunidad para hacerse con esta pequeña isla situada a 1.300 kilómetros al sureste de las Malvinas.

Por Javier Sánchez

El izado de una bandera Argentina y la incursión camuflada de un contingente de infantes de marina, fue motivo suficiente para el comienzo de las hostilidades. Las autoridades británicas reaccionaron con el envío de un grupo de Royal Marines a bordo del buque de apoyo A-171 Endurance como medida disuasoria. El Gobierno británico no tomó en serio la invasión y tardó en reaccionar. Cuando quiso hacerlo era demasiado tarde, las tropas argentinas estaban desembarcando en Malvinas.

Durante la crisis suscitada en las Georgias del Sur, la Junta militar argentina programó la operación de recuperación de las Malvinas, denominada inicialmente Operación Azul, fijando como día “D” del 1 al 3 de abril de 1982.

Para llevar a cabo esta operación de desembarco se tuvo que ejecutar, con toda celeridad, un plan de emergencia para la reparación de todos los vehículos anfibios que no se encontraban en condiciones operativas óptimas, además se realizaron ejercicios anfibios, incluyendo desembarcos nocturnos con visibilidad cero, que sirvieron para alcanzar el nivel de adiestramiento necesario para llevar a cabo la invasión de las Malvinas.

En aquellas fechas Argentina era la segunda potencia naval del Cono Sur y contaba con un cuerpo de Infantería de Marina (IMARA) capaz de llevar a cabo cualquier tipo de misión de desembarco. Para ello, disponían de vehículos acorazados anfibios de origen estadounidense LVTP-7 y vehículos de transporte logístico LARC-5, denominados en Argentina como VAO (Vehículos Anfibios a Oruga) y VAR (Vehículos Anfibios a Rueda), respectivamente.

Por su parte, la Armada argentina contaba con un buque de desembarco del tipo LST (Landing Ship Tank) de diseño estadounidense (clase De Soto County modificado) construido en los astilleros argentinos de AFNE, Río Santiago. El Q-42 ARA Cabo San Antonio estaba capacitado para transportar un total de 700 hombres y una veintena de vehículos pesados, además disponía de cuatro medios de
desembarco del tipo LCVP (Landing Craft Vehicle/Personnel).

También contaba con una serie de buques que, si bien no se podían catalogar como buques anfibios, disponían de cierta capacidad para el transporte de tropas y/o material, por ejemplo el rompehielos Q-5 ARA Almirante Irizar, el buque auxiliar Q-6 ARA Bahía Paraíso y varios transportes de la clase Costa Sur.

La Junta militar argentina lo tenía todo previsto: buques de transporte, tropas y material de asalto. Y motivos para la invasión, sólo faltaba encontrar la forma y el día.

Notas

  1. 30 años de Malvinas: ir a la parte II. http://www.revistanaval.com/noticia/20120514-110010-malvinas-30-anos-despues-2/