La revista naval de Barcelona en 1989

En mayo de 1989 Barcelona acogió una de las paradas navales más importantes en décadas con motivo de la entrega de la bandera de combate al «Príncipe de Asturias»

12/05/2013.- Texto: Javier Sánchez García, fotos: Camil Busquets i Vilanova

En mayo de 1989, concretamente los días 27 y 28, la ciudad de Barcelona fue escenario de una de las paradas navales más importantes en décadas, organizada con motivo de la entrega de la bandera de combate del, por aquel entonces, nuevo portaviones de la Armada: el impresionante Príncipe de Asturias R-11.

El sábado 27 la flotilla internacional quedó fondeada en las proximidades del puerto de Barcelona. Desde cualquier punto del litoral, entre una impresionante neblina, quedaron alineados una veintena de navíos de guerra pertenecientes a diez países.

Por parte de la Armada española, anfitriona del evento, participaron los portaviones Dédalo R-01 y Príncipe de Asturias R-11, la fragata Extremadura F-75 y las corbetas Descubierta F-31, Diana F-32, Infanta Cristina F-34 y Vencedora F-36. La Marina griega desplazo su buque escuela Aris A-34. Nuestros vecinos lusos participaron con la fragata Comandante Hermenegildo Capelo F-481, mientras que los galos desplazaron unos de sus dos portaviones en servicio por aquel entonces, el Foch R-99, junto a la fragata Cassard D-614.

La Marina Militare italiana también participó con su portaviones Giuseppe Garibaldi C-551 acompañado de las fragatas Scirocco F-573 y Aliseo F-574. El representante por parte de la US Navy fue el buque insignia de su VI Flota, el crucero lanzamisiles Belknap 26.

Procedentes del sur de Europa llegaron también los buques Hessen D-184, Philips Van Almonde F-823 y Zwaarduis S-806, Active F-171 y Wandelaar F-912 pertenecientes a las marinas de guerra de Alemania, Holanda, Gran Bretaña y Bélgica, respectivamente.

La Armada también desplazo para este evento a las fragatas Victoria F-82 y Andalucía F-72, los patrulleros Villamil P-04 y Recalde P-06, submarinos Delfín S-61 y Marsopa S-63, así como al transporte de asalto anfibio Aragón L-22.

En la fragata Victoria embarcó la familia real española al completo, con S.M. el rey don Juan Carlos y doña Sofía, acompañados por el príncipe don Felipe, don Juan de Borbón, Conde de Barcelona y las infantas doña Elena y doña Cristina, ocupando un lugar privilegiado en el puente del buque para presidir la revista naval, junto a ellos se hallaba también el ministro de Defensa, Narcís Serra.

El resto de autoridades, entre los que se encontraban el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol y el alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, embarcaron en la fragata Andalucía. Los dos patrulleros ejercieron de escolta, embarcando también a los representantes de los distintos medios de comunicación social.

Los cuatro barcos salieron del puerto de Barcelona a media mañana y a su llegada a la bocana, los buques fondeados dispararon las preceptivas salvas de honor para saludar al cañón a la comitiva real, comenzando así la vistosa y espectacular revista naval, que pudo ser contemplada desde tierra y desde una miríada de pequeñas embarcaciones, con las dificultades propias de la lejanía y un sol de justicia.

A término de la revista, ya por la tarde, las algo más de 8.000 personas que formaban las dotaciones de los buques de la flotilla internacional se alistaron para conducir los buques al interior del puerto de la ciudad condal, entrando en riguroso orden para ocupar sus atraques, mayoritariamente en la dársena de Sant Bertran

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