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Revista Naval (RevNav)

ISSN 1885-3331

Viernes, 21 de julio de 2017

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Revista | Especial R-11 «Príncipe de Asturias»

«Príncipe de Asturias»: la entrega de la bandera de combate

La Reina Sofía actuó, como ya hiciera seis años antes durante la botadura del buque en Ferrol, como madrina de la bandera de combate entregada al «Príncipe de Asturias»

28/05/2013.- En la mañana del domingo 28 de mayo de 1989, y tras la revista naval internacional celebrada el día anterior, tuvo lugar en el muelle de Sant Bertran, en el puerto de Barcelona, la ceremonia de entrega de la bandera de combate del portaviones Príncipe de Asturias.

Estos actos constituyeron los eventos centrales del Día de las Fuerzas Armadas de ese año. La ceremonia fue transmitida en directo, al igual que la parada naval del sábado, a través de la por entonces conocida como Segunda cadena de TVE.

Autoridades civiles y militares

El acto comenzó a las 11.00 horas, asistiendo la Familia Real al completo, con la presidencia de S.M. los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía, que recibieron el reglamentario saludo de veintiuna salvas al cañón, y siete «vivas» a España a la voz desde los buques atracados en los muelles barceloneses.

Junto a los Reyes se encontraban el Príncipe de Asturias don Felipe de Borbón, con uniforme de alférez de fragata, las infantas doña Elena y doña Cristina, y el Conde de Barcelona, don Juan de Borbón y Battenberg.

La Familia Real al completo durante la ceremonia (Foto: Camil Busquets / Revista Naval)
La Familia Real al completo durante la ceremonia (Foto: Camil Busquets / Revista Naval)

El ministro de Defensa, Narcís Serra, el President de la Generalitat, Jordi Pujol, y el propio alcalde de la ciudad, Pasqual Maragall, asistían a la ceremonia, entre otros altos representantes civiles. Por su parte, la presencia de las Fuerzas Armadas estaba presidida por la Junta de Jefes de Estado Mayor, encabezada por el JEMAD Gonzalo Puigcerver, y entre los que se encontraba el AJEMA, almirante Fernando Mª Nardiz Vial.

La ceremonia

La banda de música del Tercio de Levante interpretó los acordes del himno nacional, a continuación el Rey don Juan Carlos, ataviado con el uniforme de Capitán General de la Armada, pasó revista a la fuerza formada. La compañía de honor del Tercio de Levante de Infantería de Marina, y secciones de marinería de la dotación de los buques de la Armada.

La enseña nacional fue ofrecida por el ayuntamiento de la Ciudad Condal. Su alcalde, Pasqual Maragall, entregó la bandera a la Reina doña Sofía, siendo bendecida por el arzobispo castrense, monseñor Estepa.

La Reina Sofía recibe la bandera de parte del alcalde Maragall (Foto: Camil Busquets / Revista Naval)
La Reina Sofía recibe la bandera de parte del alcalde Maragall (Foto: Camil Busquets / Revista Naval)

El comandante del portaviones, capitán de navío Carlos Sánchez de Toca y Acebal, recibió la enseña como manda el protocolo ceremonial, con la rodilla en tierra, antes de ser llevada al buque para su izado en el pico. Durante el acto se rindió homenaje a los caídos, arrojándose una corona de laurel al mar.

Finalizado el acto, la Familia Real embarcó a bordo del portaviones. La jornada se prolongó con una una recepción ofrecida por el ayuntamiento barcelonés en las Reales Atarazanas (Drassanes Reials).

Insignia de la Flota

De esta forma el portaviones Príncipe de Asturias tomaba simbólicamente el relevo como insignia de la Flota, despojando al portaeronaves Dédalo, también presente en el puerto barcelonés, de tal honor. Como anécdota es interesante citar que el viejo portaviones de origen estadounidense (ex-USS Cabot) fue habitual visitante de la Ciudad Condal, no en vano en sus muelles recibió su bandera de combate nada menos que en dos ocasiones, primero en el año 1968, por parte de la Diputación de Barcelona; y por segunda vez en 1984 cuando le fue entregada, por parte de la misma institución provincial, una nueva enseña bordada con el escudo nacional vigente desde 1981.

Vista general del escenario de la ceremonia, la tribuna de invitados y los buques atracados en el puerto, entre el humo de las salvas de ordenanza (Foto: Camil Busquets / Revista Naval)
Vista general del escenario de la ceremonia, la tribuna de invitados y los buques atracados en el puerto, entre el humo de las salvas de ordenanza (Foto: Camil Busquets / Revista Naval)

Entre la normalidad democrática y el espíritu preolímpico

Las crónicas periódisticas de la época describen el ambiente vivido en Barcelona durante la entrega de la bandera de combate del portaviones «Príncipe de Asturias» como una fiesta de normalidad democrática, donde políticos de distintos signos y ocupando diversas responsabilidades institucionales asisten a la celebración cívico-militar, apenas una década después del inicio del proceso constituyente de 1978.

La noche del sábado 28 se había celebrado una recepción a la que asistieron alrededor de 2.000 personas representantes de la vída política, económica, cultural y deportiva catalana, en el palacio de Pedralbes.

No exentos de protestas a cargo de grupos contrarios a la presencia militar y de la OTAN, los actos se desarrollaron durante todo el fin de semana sin incidentes reseñables, destacando entre los aspectos más positivos las largas colas de personas que se formaron en los muelles barceloneses para poder embarcar a bordo del nuevo buque insignia. El comandante del buque decidió prolongar el horario de visitas previsto hasta tardías horas, para devolver la cortesía del pueblo barcelonés, permitiendo de esta forma que hasta la última de las personas que habían aguardado pacientemente a pie de muelle, en ocasioens durante horas, pudiera conocer el buque.

Las frases

La Reina doña Sofía aludía en su alocución que «la bandera que entrego es el símbolo de las glorias pasadas y de esperanzas de futuro», por su parte el alcalde Maragall defendía en su discurso -que compartió en catalán y en castellano- que el portaviones allí presente «es signo de innovación y de avance tecnológico», buscando el paralelismo con la transformación que estaba experimentando la ciudad de Barcelona y el país ante la cita olímpica de 1992: «Barcelona ha cambiado, España ha cambiado, la Armada ha cambiado».

Tras la ceremonia, el buque abrió sus puertas al público, formándose largas colas de visitantes debido a la expectación generada (Foto: Camil Busquets / Revista Naval)
Tras la ceremonia, el buque abrió sus puertas al público, formándose largas colas de visitantes debido a la expectación generada (Foto: Camil Busquets / Revista Naval)

El comandante del buque, capitán de navío Sánchez de Toca, quiso agradecer a la Reina el madrinazgo del buque, tanto en su botadura en 1982 como durante la entrega de la bandera de combate, y destacó los vínculos de una ciudad de amplia tradición marinera como Barcelona con la Armada, extendiendo el agradecimiento a los países participantes en la revista naval, y anticipando deseos de colaboración en el ámbito de la Defensa, en cuyos organismos internacionales España y sus ejércitos comenzaban a participar activamente.

 

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Fotografías

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Una imagen histórica, los Reyes de España presidiendo la entrega de la bandera de combate, SM el Rey con uniforme de Capitán General de la Armada, el Conde de Barcelona de almirante, y el heredero con el empleo de alferez de fragata (Foto: Camil Busquets / Revista Naval)

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