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Revista Naval (RevNav)

ISSN 1885-3331

Miércoles, 26 de julio de 2017

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Noticias de España | Ceremonia de despedida

El portaviones «Príncipe de Asturias» navega ya hacia el desarme

El portaviones «Príncipe de Asturias» navega ya hacia el desarme

El buque encabezó una demostración aeronaval en el Golfo de Cádiz. Zarpó con destino al arsenal de Ferrol donde proseguirá el proceso de baja durante los próximos meses

07/02/2013.- El portaviones Príncipe de Asturias navega ya hacia Ferrol, en cuyo arsenal militar quedará atracado durante los próximos meses con una dotación reducida que se encargará del desembarque de los materiales útiles antes de su baja definitiva en la lista oficial de buques de la Armada española, prevista a partir del mes de junio de este año.

El Príncipe de Asturias preside la despedida

S.A.R. Don Felipe de Borbón presidió en la jornada de ayer una demostración aeronaval, que incluyó la postrera toma y despegue de un aparato Harrier en la que fue plataforma natural de los aparatos de ala fija de la 9ª Escuadrilla de Aeronaves durante los últimos 25 años.

El Príncipe de Asturias estuvo acompañado por el ministro de Defensa Pedro Morenés, el AJEMA Jaime Muñoz-Delgado, el ALFLOT Santiago Bolíbar,  y otras autoridades militares, así como una comisión de antiguos comandantes del buque, siendo todos ellos recibidos a bordo por el comandante del portaviones, capitán de navío Alfredo Rodríguez Fariñas.

El buque zarpó de la base naval de Rota acompañado por el LHD Juan Carlos I, que toma a partir de ahora el relevo como plataforma aérea naval principal, y por tres fragatas del tipo FFG, que desde finales de los años 80 del pasado siglo nuclearon en torno al portaviones el entonces denominado Grupo de Combate «Alfa» de la Flota.

Proceso de baja

En el día de ayer culminó la primera fase del proceso de desactivación del portaviones, desarrollada inicialmente en la base naval de Rota, y durante la cual se procedió al desembarque de munición, combustible, equipos y pertrechos del Arma Aérea, material patrimonial, vehículos y embarcaciones menores, repuestos y otros elementos para su posterior aprovechamiento.

La segunda fase de desactivación contempla el traslado a las instalaciones industriales de la Armada en el arsenal de Ferrol. El tránsito hacia la base naval gallega se realiza con una dotación reducida de 220 personas.

Una vez en en Ferrol, proseguirá el desembarque de material útil o aprovechable. A partir de marzo quedará a bordo una dotación de custodia de 10-15 personas. El proceso concluirá más allá de junio, cuando el buque, una vez dado de baja en la lista oficial, pase por el trámite administrativo de valoración y subasta pública.

El portaviones «Príncipe de Asturias» durante una varada de mantenimiento en los astilleros de Cádiz (Foto: vía Javier Peñuelas González)
El portaviones «Príncipe de Asturias» durante una varada de mantenimiento en los astilleros de Cádiz (Foto: vía Javier Peñuelas González)

Análisis | La polémica del desarme y baja

Desde que el AJEMA anunció el pasado 21 de noviembre (escuche el corte de audio) el traslado del buque al arsenal de Ferrol, no dejó de crecer la polémica durante los últimos meses en la Bahía de Cádiz. Desde la parte sindical de los astilleros se interpretó el movimiento del buque como el desvío de una oportunidad de negocio para los astilleros públicos de la Bahía, con la consiguiente fuga de carga de trabajo.

Lo cierto es que hasta la fecha el movimiento de carga de trabajo se viene produciendo justamente en el sentido inverso: el portaviones Príncipe de Asturias y el resto de buques basados en Rota comenzaron a efectuar sus varadas periódicas en los astilleros de Cádiz sólo a raiz de la fusión de los astilleros civiles de AESA y los militares de la Empresa Nacional Bazán. La carga de trabajo que generaba el mantenimiento del portaviones y otros buques era responsabilidad hasta entonces del astillero constructor en Ferrol.

Con la fusión, la empresa decidió desviar los mantenimientos periódicos a las instalaciones de las antiguas factorías civiles de Cádiz. Además del portaviones, los dos buques LPD Galicia y las seis fragatas del tipo Santa María comenzaron a ser reparados en Cádiz, asumiendo también los programas CAVIMAR para la mejora de los estándares de habitabilidad de algunos de estos buques.

El eventual traslado del portaviones Príncipe de Asturias hasta Ferrol, debido a la imposibilidad física de efectuar las tareas de desactivación en el arsenal de La Carraca por falta de calado en sus muelles, en la práctica no parece suponer ninguna ventaja comercial para las instalaciones gallegas de la compañía pública Navantia. Durante el tiempo que se prolongue el proceso de desarme, la división de reparaciones del astillero ferrolano no podrá utilizar para sus fines los 200 metros de línea de muelle que ocupará el portaviones, y que tiene en cesión.

En el fondo de toda la polémica, amplificada por el cruce de acusaciones entre los partidos políticos estatales ante la falta de soluciones efectivas para paliar la falta de carga de trabajo de los astilleros públicos, subyace la malinterpretación de lo que supone el proceso de baja de un buque, erróneamente asimilado a su desguace, término empleado repetidamente en los titulares con ánimo simplificador.

El desguace es sólo una de las situaciones que se barajan como destino último del buque, y sólo se producirá si a la finalización del proceso administrativo que conduzca a la subasta del navío para su posterior achatarramiento. En ese caso, el lugar y forma en que se debe realizar el desguace del casco será decisión de la empresa adjudicataria, que deberá atender las preceptivas disposiciones legales en materia ambiental y de seguridad vigentes en la Unión Europea.

Las opciones más habituales cuando se produce la baja de un buque son las siguientes:

Venta a otra armada

En el caso del Príncipe de Asturias no parece haber trascendido aún interés oficial por parte de otras armadas para hacerse con el buque. Sería sin duda la opción más beneficiosa para todas las partes, dado que el portaviones tiene una vida útil estimada de al menos 40 años, por lo que le restarían no menos de 15 de vida operativa. La venta de este buque, que se mantiene aún como una excelente plataforma portahelicópteros, aparejaría su reacondicionamiento y pertrechado, lo que podría generar oportunidades de negocio para los astilleros y empresas auxiliares españolas.

Museo flotante

Menudean las iniciativas ciudadanas para conservar buques como museos a flote para preservar el acervo marítimo, sin embargo pocas llegan a buen término, en parte debido a la dificultad intrínseca que conlleva desarrollar proyectos sólidos, respaldados por estudios técnicos y económicos solventes; no menos importante es aunar las voluntades de las distintas administraciones e instituciones que necesariamente se han de implicar para facilitar trámites de todo tipo. En tiempos recientes, la iniciativa más seria fue la procurada por la Fundación Fragata Extremadura en Santander, y que lamentablemente encalló en la puerta de un despacho oficial. En el lado opuesto tenemos el ejemplo del submarino Delfín en el pequeño puerto de Torrevieja.

Desguace

Es el destino más frecuente de los buques al término de su vida útil. En la actualidad los buques de bandera europea destinados a desguace están obligados por la normativa a ser convenientemente descontaminados en territorio de la Unión observando las correspondientes medidas de prevención de riesgos en el desarrollo de los trabajos.

Hundimiento

No hay precedentes en la Armada española del hundimiento de un buque del porte del Príncipe de Asturias, bien como blanco en ejercicios, bien como arrecife submarino. En España los precedentes más cercanos son el hundimiento de las fragatas Cataluña y Andalucía -una vez procedida a su descontaminación- en  sendos ejercicios aeronavales en aguas del Océano Atlántico. Hubo también un fallido intento por parte del ayuntamiento balear de Calvià de utilizar el pecio de la fragata Baleares como arrecife artificial para la práctica deportiva del submarinismo. La iniciativa no prosperó debido a condicionantes legales y ambientales, aunque es una práctica habitual -aunque tampoco exenta de polémica- en otros países como Estados Unidos, Reino Unido o Australia.

El portaviones «Príncipe de Asturias» durante su participación en el ejercicio aliado Loyal Mariner 08 (Foto: Fernando Rivera/Revista Naval)
El portaviones «Príncipe de Asturias» durante su participación en el ejercicio aliado Loyal Mariner 08 (Foto: Fernando Rivera/Revista Naval)

Fotografías

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S.A.R. Don Felipe de Borbón preside la demostración aeronaval a bordo del portaviones R11 «Príncipe de Asturias» en el Golfo de Cádiz (Foto: Iñaki Gómez/Ministerio de Defensa de España)

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