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Revista Naval (RevNav)

ISSN 1885-3331

Lunes, 21 de agosto de 2017

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La Armada española en 2006

El pasado 13 de octubre el almirante general Sebastián Zaragoza Soto acudió, como suele ser habitual por estas fechas, a su cita anual con la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados para presentar ante sus señorías el presupuesto que el departamento ministerial destinará a la Armada en el año venidero.

01/11/2005 · Por Xoán Porto/Revista Naval Las comparecencias en la sede de la Carrera de San Jerónimo son una excelente oportunidad para que los ciudadanos, a través de nuestros legítimos representantes, podamos conocer de primera mano los resultados de la gestión de los políticos que tienen la responsabilidad de gobernar, y de los servidores públicos que tienen la obligación de ejecutar las políticas y gestionar los recursos que el Estado les confía.

Aún cuando las reglas que impone el juego parlamentario limitan la profundidad e «incorrección» de las intervenciones, lo cierto es que la información proporcionada, ya sea de forma explícita, o simplemente sugerida entre líneas, suele ser de gran interés. Por ello, en el texto que sigue vamos a extractar lo fundamental de la intervención del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA) en el Congreso.

Las grandes cifras del presupuesto

Abrió el AJEMA su comparecencia refiriéndose, como no podía ser de otra forma, al marco presupuestario que regirá, en lo económico, el año 2006.

Por primera vez el presupuesto de la Armada supera la cifra redonda de 1.000 M€, situándose concretamente en los 1.056 M€ (por 2.517,9 M€ del Ejército de Tierra y 1.035,6 M€ del Ejército del Aire).

Esta cifra supone un aumento con respecto al anterior ejercicio del 7,59% (por un 4,4% en 2004), por encima de la inflación prevista. Este crecimiento se verifica en todos los capítulos presupuestarios, y se traduce en un incremento neto de 74 M€.

En el turno de intervenciones, desde el Grupo Popular (GP) se recordó que los presupuestos de la Armada alcanzaban en torno al 19-20% del presupuesto global del Ministerio de Defensa, y que en estos momentos están entre el 14-15% del total del departamento. El AJEMA explicó que el peso de la Armada en el presupuesto del Ministerio sigue siendo similar a la primera cifra indicada, y que esa disminución aparente se debe a que los programas principales de modernización son asumidos directamente por el departamento ministerial, no reflejándose por ello en el presupuesto de la Armada.

El encaje presupuestario de la inversión en I+D fue otra de las cuestiones polémicas tratadas en la sesión matinal (el AJEMA intervino en la sesión de tarde, junto al JEMAD y los Jefes de Estado Mayor de los ejércitos). Durante la intervención del Secretario de Estado de Defensa, Francisco Pardo Piqueras, el diputado Puig Cordón (ERC) exigió al Gobierno «que cumpla lo que dijo en su momento cuando estaba en la oposición y que si realmente quiere destinar esta cifra de 1.358 M€ (según Fundación per la Pau) a investigación militar que se traslade al Ministerio de Defensa».

Pardo Piqueras recordó que la transferencia que hace el Ministerio de Industria es reembolsable: «Citando la misma fuente que se ha citado antes, el grupo de la paz (sic), de Barcelona. En el año 1999, que es el momento en que se produce un ascenso (...) del total de gasto en I+D de los Presupuestos Generales del Estado, el 53,9 por ciento era I+D de carácter militar y hoy estamos otra vez en poco más del 20 por ciento».

El Secretario de Estado defendió la importancia de la I+D en el ámbito de la Defensa citando el tercer informe de la Comisión Europea sobre indicadores de ciencia y tecnología de 2003: «aunque su objetivo fundamental sean las investigaciones con propósito militar, el contenido de las investigaciones puede tener efectos significativos a largo plazo e impacto multiplicador en la economía y en la I+D civil. En este mismo informe se señala que la fragmentación y la separación que existe en Europa entre la investigación civil y la militar perjudica gravemente a la competitividad del continente».

Los objetivos de la Armada

El almirante general Zaragoza Soto estructuró su comparecencia intentando exponer los presupuestos orientados al cumplimiento de los objetivos establecidos en las «Líneas generales de la Armada», documento promulgado por la máxima autoridad naval el 5 de octubre de 2004. Este documento fija cuatro objetivos principales, enumerados en orden de importancia:

Primer objetivo: aumentar los niveles de captación y retención del personal

El AJEMA se refirió a este asunto sin ambages: «La Armada puede vivir sin fragatas, sin submarinos y sin la OTAN, pero no puede vivir sin marineros».

Y es que la captación y –sobre todo– la retención del personal, especialmente el de marinería, se considera el objetivo prioritario de la Armada. Zaragoza reconoció que el proceso de profesionalización «fue precipitado, pero era una demanda social».

Según el AJEMA, «el mensaje de que en la Armada se vive peor ha calado», y para combatirlo hizo hincapié en la necesidad de inculcar entre los cuadros de mando la importancia de transmitir los valores de una «institución antigua, con tradiciones, con solera», pero igualmente «capaz de asimilar las tendencias de la vida moderna, tanto en la eficacia de las unidades como en estándares de vida».

En este sentido proporcionó interesantes cifras. En la actualidad la Armada cuenta con 7.500 marineros sobre un objetivo de 11.000, encontrándose la cobertura de puestos en la Flota al 74%, y en la Fuerza de Acción Marítima al 82%.

Destacó que se ha frenado la caída de efectivos entre la marinería: durante los 9 primeros meses de 2004 se alcanzaba un crecimiento negativo de 800 marineros, mientras que en el mismo periodo de este año se mantiene el número de efectivos. Todo ello en espera de tiempos mejores, teniendo en perspectiva la entrada en vigor de la nueva ley de tropa y marinería.

Aludió también el AJEMA (quizás sin pretender la impiedad que imprime a la palabra viva el negro sobre blanco del Diario de Sesiones) a «ese ejemplo tan gastado ya por el ministro sobre el Príncipe de Asturias» (por el repetitivo uso y abuso del recurso didáctico sobre la retribución del comandante del portaaeronaves por parte del titular de Defensa) para advertir que, además de la falta de personal de marinería, «está empezando a flaquear la vocación también en los oficiales».

Para paliar esta situación manifestó que se está trabajando en tres aspectos de la política de personal: calidad de vida (a bordo de los buques y en los acuartelamientos); satisfacción en el trabajo; y perspectivas de futuro profesional.

Con la nueva política de retribuciones emprendida por el Ministerio de Defensa, que primará con una compensación económica razonable –en palabras del AJEMA– los destinos a bordo y la presencia en las navegaciones, se espera obtener resultados en el corto plazo.

La aplicación del programa CAVIMAR (CAlidad de VIda en la MAR) para la mejora de las condiciones de vida a bordo de las unidades de la Armada supone importantes modificaciones en los espacios de habitación privados y comunes a bordo de los buques. Hasta el momento se han efectuado obras en el portaaeronaves «Príncipe de Asturias», las fragatas «Santa María» (concretamente en las F-82 «Victoria» y F-83 «Numancia»), algunos patrulleros, y el buque escuela «Juan Sebastián de Elcano», que por este motivo retrasará el inicio de su crucero de instrucción anual hasta el próximo 1 de marzo de 2006. Durante el próximo año, el programa CAVIMAR se extenderá a los buques hidrógrafos y a los patrulleros de altura.

En cuanto a la mejora de la calidad de vida en tierra, han concluido las obras del alojamiento logístico para marinería y tropa de Rota, con 263 plazas, que se suma a los ya existentes en San Fernando y Madrid (este último en la AGRUMAD, con 192 plazas). Se ha iniciado también la construcción del alojamiento de Cartagena (88 plazas), y se halla en construcción el de Ferrol, con 384 plazas, en el histórico edificio de la Sala de Armas (antiguo Cuartel de Instrucción), que por cierto –creemos– acumula un importante retraso con respecto a las iniciales estimaciones, que preveían su puesta a punto para prestar servicio a las dotaciones de las fragatas F-100 conforme fueran entrando en servicio estos buques.

En 2006 se prevé también efectuar mejoras en las instalaciones de la E.N. de A Graña (Ferrol) y en la Escuela de Suboficiales de San Fernando. Igualmente se iniciarán las obras de las residencias de oficiales y suboficiales de Madrid, Ferrol, Cartagena y San Fernando, así como otras de pequeña entidad en las comandancias navales para las unidades de la Fuerza de Acción Marítima.

La externalización de servicios, para cubrir aquellas tareas ajenas a las ocupaciones de carácter profesional de los soldados y marineros, como la limpieza de los buques, la seguridad de instalaciones, servicios de catering, etc. también redundará en la mejora de la calidad de vida del personal.

En cuanto al apoyo a las familias, el AJEMA recordó la creación durante 2005 de nuevas infraestructuras y equipamientos como la guardería infantil de la base naval de Rota o la residencia mixta de oficiales y suboficiales de Sóller. En 2006 se prevé la apertura de las guarderías de Cartagena, Las Palmas y Madrid (en el Colegio de Huérfanos de la Armada). Por otra parte, durante la sesión matutina, el Subsecretario de Defensa avanzó que el Hospital Básico de la Defensa de Ferrol (antiguo Hospital Naval), único que permanece sin convenio con el sistema sanitario público, firmará un acuerdo de este tipo próximamente.

Sobre los planes de Formación, aspecto fundamental en la mejora de las condiciones de los profesionales de la Armada, el AJEMA significó el aumento en el número de cursos programados, así como las mejoras previstas en la retribución de dietas para la asistencia a los mismos. Desde el Grupo Popular se recordó que en la comparecencia del pasado año el propio AJEMA hubo de informar de la suspensión de un buen número de cursos programados por falta de presupuesto.

En el aspecto organizativo, el almirante general Zaragoza citó la consolidación de la Escuela «Antonio de Escaño» de Ferrol como el gran centro de formación de especialistas para oficiales, suboficiales y marinería; y el avance de la construcción de la Escuela de Infantería de Marina «Albacete y Fuster» en Cartagena. También citó brevemente la importancia, debido a las particulares características de movilidad del personal de la Armada –especialmente el embarcado– del plan PITEA (Plan de Innovación Tecnológica de la Enseñanza en la Armada) de teleenseñanza.

Segundo objetivo: sostener un grado de operatividad «exigible y no más de lo que sea razonable»

El almirante general Zaragoza abunda sobre este ampuloso enunciado señalando las –admite que dolorosas– medidas tomadas para mantener el grado de operatividad para «hacer las mismas cosas con menos gente».

Lo cierto es que la sobrecarga de trabajo del personal embarcado es una situación sangrante, haciendo habitual el «salto» de especialistas de su buque al muelle, y del muelle a otro buque para cubrir puestos vacantes, enlazando en ocasiones navegaciones de varios meses lejos de la familia, en un entorno de trabajo duro.

Para tratar de remediar esta situación se procedió a:

-- La inmovilización de las fragatas «Numancia» y «Victoria», de la clase «Santa María», aprovechando su entrada en obras de modernización.

-- El pase a operatividad restringida de la fragata «Extremadura» y el buque de desembarco «Hernán Cortés», ambos apurando ya el último tercio de su vida operativa.

La redistribución de personal derivada de la aplicación de estas medidas sirvió para completar (de forma precaria, como se puede aventurar revisando los porcentajes indicados anteriormente) las dotaciones del resto de unidades.

Como consecuencia de este ajuste, el número de días de mar decreció en alrededor de 300 con respecto al pasado año, pasando de 8.200 a 7.900, 500 de ellos dedicados a la vigilancia de caladeros de pesca por patrulleros dependientes de la Fuerza de Acción Marítima.

A pesar de ello, el AJEMA aseguró que se han podido cumplir los objetivos propuestos y mantener los compromisos internacionales y las misiones de paz asignadas, haciendo especial mención a la efectuada –en un tiempo de alistamiento récord– por el buque de asalto anfibio Galicia en Indonesia.

Además de los compromisos habituales, durante el segundo semestre de 2006 la Armada se hará cargo del mando del componente marítimo de la NRF (Fuerza de Respuesta de la OTAN), a cargo de un vicealmirante español a bordo del buque de asalto anfibio «Castilla», convertido en buque de mando.

Otro factor de suma importancia en la disponibilidad operativa de los buques y aeronaves es el consumo de combustible, lo que se hace más evidente en la actual coyuntura internacional. La partida presupuestaria de reposición de combustibles aumenta un 16,11%. La estimación del Ministerio de Economía y Hacienda sobre la evolución de los precios del crudo para el próximo ejercicio ha previsto un incremento del precio del barril Brent del 2,8%, lo cual, a la vista del desarrollo de los acontecimientos este año, parece un cálculo bastante optimista... ahora habrá que esperar a que sea efectivamente realista.

Finalmente, en referencia al despliegue en misiones internacionales, la Infantería de Marina mantiene contingentes en Bosnia (presente en la zona desde 1992), con un despliegue de 125 personas; y en Haití, con un contingente de 200 miembros que cumplen un año de presencia en el país caribeño.

En territorio nacional, la Infantería de Marina ha desarrollado además operaciones de apoyo a la seguridad de infraestructuras como vías férreas y estaciones de ferrocarril.

Tercer objetivo: el proceso de modernización

Programas principales

Los denominados programas principales (o especiales) son gestionados desde el órgano central del ministerio, en el ámbito de la Secretaría de Estado de Defensa, y son financiados a través de créditos reintegrables por el Ministerio de Industria.

El Ministerio de Defensa destinará 604,8 M€ a programas de modernización durante 2006, correspondientes principalmente a los cuatro programas principales de modernización de las FAS iniciados en la década de los 90 del pasado siglo.

De estos cuatro programas, el destinado a la Armada, las fragatas de la clase F-100, cumplirá otro de sus hitos con la entrega del cuarto y último buque de la serie, la fragata «Méndez Núñez», a comienzos del próximo año.

En Consejo de Ministros, el pasado 20 de mayo se aprobó la construcción de una nueva fragata F-100. El AJEMA la denomina como «primera de la segunda serie», seguramente en espera de recibir en el futuro autorización para una 6ª unidad, que completaría el objetivo de Fuerza fijado en las «Líneas generales de la Armada» vigentes.

También finalizó el programa de cazaminas con la entrega en Cartagena de la sexta y última unidad, el M-36 «Tajo», el pasado 10 de enero.

En cuanto a la Fuerza de Acción Marítima, el próximo año se dará el visto bueno para la construcción de los 4 primeros Buques de Acción Marítima (BAM), de una serie inicial de 10 unidades, aprobados igualmente por el Consejo de Ministros del pasado mes de mayo. Con estos buque se pretende sustituir en su totalidad a los patrulleros ligeros con que cuenta la Armada en la actualidad, y que suponen, en palabras del representante del Grupo Socialista (GS) «una importante transformación doctrinal, pero también de acción práctica de la Armada en el futuro».

Cierran el paquete de nuevos programas principales aprobados en mayo de 2005, los helicópteros NH-90, que serán de dotación en los tres ejércitos, y cuya fase de obtención comienza en 2006; y el programa de mísiles de corto alcance para la Infantería de Marina.

Desde el punto de vista presupuestario, estos nuevos programas, cuya contratación se prevé en 2006, parten con una cuantía inicial pequeña destinada cubrir los gastos de ingeniería y diseño de sistemas.

En cuanto a los programas en curso, aprobados por el anterior Gobierno del PP en el Consejo de Ministros de septiembre de 2003, el denominado Buque de Proyección Estratégica (que en el texto del Diario de Sesiones figura invariablemente como «Buque de Operación Estratégica» o «Buque de Ampliación Estratégica», ignoramos si en un lapsus de transcripción o en un esfuerzo del AJEMA por hacer «entendible» el concepto), comenzó su fabricación en mayo pasado, estando programado el hito de la puesta de quilla el próximo 1 de julio de 2006.

Se pasó prácticamente de puntillas sobre el otro gran programa (el más importante, en términos de inversión económica) aprobado durante el segundo mandato Popular: los submarinos S-80. El pasado mes de julio el Ministerio notificó la elección de Lockheed Martin como socio tecnológico para el desarrollo del núcleo del sistema de combate de estos buques, decisión que permanecía congelada a raíz del cambio de Gobierno tras las elecciones de marzo de 2004, y que no ha estado exenta de polémica, al menos para los demás contendientes en esta sustanciosa adjudicación, según ha trascendido en la prensa recientemente (El Mundo, 24/10/2005).

Para terminar con las grandes construcciones, el pasado mes de julio se firmó en San Fernando (Cádiz) el contrato para la ejecución del nuevo buque de apoyo en combate (BAC) «Cantabria», similar al AOR «Patiño», que será construido en el astillero de Navantia en Puerto Real.

Programas emprendidos por la Armada

Además de los programas principales financiados por el Ministerio de Defensa, con el presupuesto propio de la Armada se ha iniciado el proceso de modernización del antiguo grupo de combate (portaaviones y fragatas FFG), comenzando –como ya se ha comentado– por las fragatas F-82 «Victoria» y F-83 «Numancia».

Durante 2005 se completó también el proceso de transformación de las antiguas corbetas de la clase «Descubierta» en patrulleros de altura para la Fuerza de Acción Marítima.

Por otra parte, la primera lancha de desembarco LCM-1E, de un paquete de 12 unidades que se construyen en Navantia San Fernando, será entregada el 1 de marzo de 2006.

En la Flotilla de Aeronaves, se ha completado el programa de conversión de los helicópteros de la 5ª Escuadrilla de Aeronaves, que han sido desprovistos de sus equipos de guerra antisubmarina para adaptarse a su nueva misión como transportes tácticos, para lo cual han sido dotados de un gancho baricéntrico y asientos para transportar hasta 20 personas.

En 2006 se proseguirá también con la conversión de los helicópteros LAMPS del bloque 0 al bloque I.

Baja de unidades

En el capítulo de bajas, el AJEMA enumeró las ya producidas: la fragata F-71 «Baleares» el pasado 30 de marzo, y la próxima baja de la F-72 «Andalucía» en diciembre, tras pasar prácticamente un año inmovilizada para su desarme.

El AJEMA no los citó, pero también causaron baja a finales de febrero los últimos buques de madera de la flotilla de medidas contra minas, los dragaminas «Ebro» y «Odiel».

Cierran la lista de bajas durante 2005 el submarino S-62 «Tonina» y el patrullero P-13 «Javier Quiroga», este último por juzgarse antieconómica su modernización.

La única baja apuntada por el almirante general Zaragoza para 2006 es la del submarino S-63 «Marsopa», último ejemplar en activo de la serie 60.

Infraestructuras

El AJEMA informó que el proyecto de ampliación de los muelles actuales y construcción de uno nuevo en la Base Naval de Rota, obra cofinanciada por la OTAN, sigue adelante tras un impass, salvadas las últimas reticencias expresadas por Holanda en el seno de la Alianza.

Cuarto objetivo: racionalizar y simplificar las estructuras

En el ámbito del apoyo logístico se pretende agrupar los contratos de mantenimiento en grandes áreas mediante la adjudicación a contratistas únicos, responsables principales del mantenimiento, que respondan de la obra, repuestos, ingeniería y apoyo. En este sentido destacó la experiencia desarrollada con Navantia en el ámbito de los motores.

Colofón

Durante su alocución, el AJEMA detalló, como viene siendo habitual en las intervenciones ante la Comisión de Defensa de los últimos años, la situación de la fuerza a su mando en el justo momento de su comparecencia (que completamos en algunos extremos), lo que suele resultar un efectista -y efectivo- indicativo de la actividad operativa de la Armada.

En concreto, el pasado 13 de octubre, además de los contingentes de Infantería de Marina desplegados en Bosnia y Haití, 30 buques se encontraban en la mar con 2.746 hombres y mujeres a bordo. Entre ellos las tres fragatas de la clase F-100 que se hallan operativas. Una de ellas, la «Almirante Juan de Borbón», ejerciendo el mando de la SNMG-2; un cazaminas y un submarino en operaciones OTAN; la fragata «Canarias» poniendo rumbo a Brest para participar en un ejercicio conjunto con la Marina francesa; y el Grupo de Proyección, con el portaaeronaves «Príncipe de Asturias», el buque de asalto anfibio «Castilla» y el AOR «Patiño» al frente, en el ejercicio Loyal Midas.

En el continente americano, la fragata «Santa María» y el petrolero de flota «Marqués de la Ensenada» navegaban rumbo a Río de Janeiro para participar en el ejercicio multinacional UNITAS, y la fragata F-103 «Blas de Lezo» efectuaba presencia naval en el puerto colombiano de Cartagena de Indias, a su regreso de las pruebas de calificación operativa de su sistema de combate junto a buques de la Marina de los Estados Unidos en aguas de San Diego (California). Mientras tanto, el buque de investigación oceanográfica «Las Palmas» se aprestaba para iniciar la campaña antártica anual desde su puerto base de Cartagena.

A lo largo de la comparecencia, que se desarrolló en un ambiente de guante blanco por parte de todos los intervinientes, y en la que se echaron en falta multitud de temas -seguramente la premura de tiempo y la generalidad de la intervención impidió mayor profundidad-, el punto más comprometido de los abordados fue la presencia de la fragata F-101 «Álvaro de Bazán» en el Océano Índico, integrada en el grupo de combate del portaaviones estadounidense «Theodore Roosevelt», lo que motivó la intervención del parlamentario Arsenio Fernández de Mesa (GP), con dos cuestiones: por un lado insistió en la pregunta que había formulado días atrás al Gobierno para su respuesta por escrito, para conocer «por qué motivos no ha pasado la (sic) CEVACO la F-101»; y por otra parte, inquirió al AJEMA acerca de la naturaleza de la misión que desarrolla la fragata con los buques norteamericanos.

El AJEMA indicó que la F-101, efectivamente, tuvo problemas para pasar la primera evaluación del CEVACO (CEntro de VAloración y Apoyo de la Calificación Operativa para el combate), si bien se adoptaron las medidas correctoras adecuadas (con una deficiencia en NBQ aún pendiente, reconoció), aunque quitó hierro a la situación: «La Armada es muy autoexigente con los estándares de los barcos y a veces lo ponemos tan altos que somos poco realistas (...) realmente tengo pocos barcos certificados para el combate, aunque estoy seguro que, si tuvieran que entrar en combate pasado mañana, entrarían en combate y lo harían bien».

Sobre la presencia del buque en el grupo de combate del portaaviones norteamericano «Theodore Roosevelt», Zaragoza confirmó que el proyecto para probar la integración de una fragata F-100 en igualdad de condiciones al resto de escoltas AEGIS de un grupo de combate de la US Navy data de hace 3 años: «He tenido que decir, de palabra y por escrito, al almirante americano del «Roosevelt» y al AJEMA americano, que nuestra fragata está en un despliegue técnico y doctrinal. Es decir, técnico para demostrar que la tecnología que utiliza nuestro barco en una fragata de 6.000 toneladas tiene las mismas que otro de 10.000 toneladas de ese grupo»; y doctrinal «para aprender de sus procedimientos, para ello estuvo tres meses en EE.UU., posteriormente en el Mediterráneo, y actualmente en el Océano Índico, en el marco de la operación Libertad Duradera».

España participó en la operación Libertad Duradera (Enduring Freedom) con anterioridad, en el marco de la EUROMARFOR, cuando presidía el ejecutivo José Mª Aznar. A mediados de 2004, durante los primeros meses del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se puso fin a dicha participación cuando España iba a asumir el mando de la fuerza naval (en su momento el ministro de Defensa, José Bono, justificó esta decisión alegando que el compromiso para la «lucha contra el terrorismo internacional» por parte de España se mantenía con el refuerzo del contingente desplegado en Afganistán).

En cualquier caso, para despejar las dudas semánticas –o lo contrario– el AJEMA indicó que la integración de la «Álvaro de Bazán» en el grupo de combate es «una actividad de preparación de la fuerza en un escenario alejado y en un despliegue prolongado, si fuera una operación dependería del JEMAD».

Para finalizar con este resumen comentado de la comparecencia del almirante general Sebastián Zaragoza, nos quedamos con dos de sus reflexiones, la primera de ellas: «España, nos guste o no nos guste, es un país medio. Lo que tenemos que hacer es elegir bien», refiriéndose a hacer de la necesidad virtud para afrontar los crecientes compromisos que la Armada asume con los limitados recursos disponibles.

La segunda reflexión del AJEMA la extraemos, indirectamente, a través de una confidencia del general Félix Sanz Roldán durante su intervención, que precedió a la de los Jefes de Estado Mayor de los ejércitos: «La Armada de hoy tiene una calidad técnica que no la ha tenido en muchos siglos».

No le falta razón al almirante general Zaragoza en sus afirmaciones. Comenzando por la última, a la vista está la lista oficial de buques y las nuevas construcciones en planeamiento o ejecución, que alejan de nuestra memoria la imagen de una flota conformada en buena parte por una mezcla de viejos buques norteamericanos –veteranos de varias guerras– y añosas unidades de construcción nacional.

Pero este panorama boyante enlaza con la primera reflexión, ya que no es menos cierto que detrás de los grandes programas, detrás de las grandes realizaciones, está el día a día de la Armada y de las personas que le dan alma.

Por poner un ejemplo significativo: el Reino Unido gasta en la modernización de uno solo de sus portaaviones más de lo que invierte la Armada en el mantenimiento de todos sus buques durante un año.

Ser conscientes de las propias limitaciones es un buen punto de apoyo para explotar las potencialidades y encarar el futuro con moderado optimismo, sin caer en la tentación de abarcar «más de lo que sea razonable» con el personal y los medios de que se dispone.

Xoán Porto
Editor Revista Naval

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«La Armada puede vivir sin fragatas, sin submarinos y sin la OTAN, pero no puede vivir sin marineros». La política de personal es el objetivo prioritario de la Armada (Foto: Fernando Rivera/Revista Naval)


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