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Revista Naval (RevNav)

ISSN 1885-3331

Lunes, 21 de agosto de 2017

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¿La hora del Almirante Kuroyedov?

El martes 23 de marzo la Flota Rusa, y la población de la península de Mursmansk y alrededores se levantaba con una noticia que les hacia estremecerse.

19/04/2004 · Por Alejandro A. Vilches Alarcón El Jefe del estado Mayor de la Armada Rusa, almirante Kuroyedov, declaraba, acerca del buque insignia de la Flota Rusa: «En el buque, por donde pasan los almirantes está todo en orden, pero por donde no pasan todo está en tal estado, que en cualquier momento puede volar por los aires. Me refiero también al mantenimiento del reactor nuclear... semejante actitud del mando hacia el estado de sus buques conduce a la ruina de la armada». También informaba que había ordenado al comandante del buque, contralmirante Igor Kasatanov, llevar al buque a la base de Severomorsk donde en dos semanas de reparaciones debía tener alistado al buque de nuevo para el combate.

Semejante declaración por parte del máximo responsable de la flota, fue recibida con calma y desconfianza por los círculos especializados. Rápidamente diversas autoridades del tema desacreditaron las declaraciones. La fundación noruega Bellona, que vela por el medio ambiente y el riesgo nuclear que representa la Flota del Norte, informó que el almirante estaba «dramatizando la situación» y que el buque no es ningún peligro inminente para nadie. Junto a ellos, el Director del astillero Baltisky de San Petersburgo, constructor del buque, declaraba que los reactores nucleares funcionaban en estado normal. Y que en caso de sufrir una avería nuclear el buque deberá ser reparado por técnicos de la más alta cualificación y durante el tiempo necesario, y no en dos semanas y por la propia tripulación.

El buque en cuestión es el «Piotr Bielikii» o «Pedro el Grande», cuarta unidad de la clase «Kirov», y propulsado por cuatro reactores nucleares de agua a presión, que proveen de 150.000 CV a sus cuatro hélices.

Horas más tarde, y tras mantener una conversación con el Presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin, el almirante Kuroyedov se retractaba de sus declaraciones y acusaba a la prensa de haber malinterpretado sus palabras. Entonces ¿qué lleva al máximo responsable de la Flota a realizar unas declaraciones tan explosivas?

Para poder responder a este hecho, tenemos primero que ver una serie de acontecimientos, en principio no relacionados directamente con el «Piotr Bielikii». El 29 de agosto del 2003 se hundía en las aguas del mar de Barents el submarino K-159 mientras era remolcado hacia un astillero de desguace. Nueve personas perdieron la vida en tan lamentable accidente. Debido a que en fechas y situación dicho accidente recordaba demasiado a la tragedia del Kursk, se tomaron medidas inmediatas y la Fiscalía Militar rusa abrió una investigación para aclarar los hechos. Inicialmente el hundimiento del K-159, exceptuando la pérdida de los nueve hombres, no debería pasar de un lamentable accidente, ya que el submarino, con reactores nucleares apagados abordo, llevaba años sin ser utilizado y carecía de cualquier valor militar. Hasta que la Fiscalía decidió acusar al almirante Gennady Suchkov como máximo responsable de permitir la salida del remolque con mala mar.

Es en este momento cuando aparece un tercer almirante dispuesto a declarar ante la Fiscalía como experto, es el almirante Igor Kasatanov, tío del actual comandante del «Piotr Bielikii». Igor Kasatanov tuvo una particular actuación cuando ocurrió la tragedia del Kursk, era uno de los responsables que pedía la “cabeza” del Jefe del Estado Mayor de la Flota Rusa, a la sazón el almirante Kuroyedov. La investigación del Kursk depuró responsabilidades en la cadena de mando hasta el Jefe de la Flota del Norte, escapando Kuroyedov de cualquier riesgo, salvo las críticas por su actuación a la hora de aceptar ayuda extranjera o de las propias labores de rescate llevadas a cabo por la Flota Rusa.

Es en la tercera semana de marzo del 2004 cuando Igor Kasatanov declara a puerta cerrada como especialista ante la Fiscalía por el caso del K-159. Antes y después de declarar Kasatanov tenia muy claro que en esta ocasión las responsabilidades debían depurarse hasta las más altas esferas de la Flota, concretamente en Kuroyedov, y de ese modo cumplir su objetivo no satisfecho del accidente del Kursk. De hecho, las declaraciones de Kasatanov ante el tribunal podrían haber surtido gran efecto ya que el lunes 22 de marzo, el abogado del almirante imputado Gennady Suchkov informaba que su defendido no aceptaría ningún trato y que presentaría su defensa, amparándose en gran medida en las declaraciones de Igor Kasatanov.

Por lo tanto a uno cabe plantearse la pregunta de si las declaraciones de Kuroyedov acerca del «Piotr Bielikii» no es una estratagema para cubrirse las espaldas del ataque de la familia Kasatanov, ya que si realmente el crucero se encontrara en tan lamentable estado o se abriera una investigación, todo ello cargaría sobre el expediente del sobrino de su perseguidor.

El almirante Kuroyedov lleva sorteando grandes problemas desde que alcanzó el más alto mando de la flota en 1997. El hundimiento del Kursk, la operación de rescate de los tripulantes que se mantuvieron con vida durante días sin que los equipos rusos fueran capaces de salvarlos, el trato dado a los familiares de las víctimas, la escasez de fondos para sueldos, reparaciones y unidades en la Armada, y el hundimiento del K-159.

Más aún, el pasado mes se llevaron a cabo unas grandes maniobras de la flota, con la presencia del Presidente Putin a bordo del submarino «Arkangelsk» de la clase «Typhoon». En dichas maniobras estaba anunciado el lanzamiento de misiles balísticos RSM-54 o SS-N-23 desde submarinos, máximo exponente del poderío nuclear de una nación. Ninguno de los lanzamientos fue satisfactorio, el primer misil no pudo ser lanzado. Kuroyedov alegó que jamás se había anunciado dicho lanzamiento. El segundo intento también fracasó, a lo que declaró que el misil había superado su fecha límite de utilización en 1995. Un tercer misil logró abandonar el submarino, pero tuvo que ser destruido en el aire al desviarse de su trayectoria prefijada. El propio Putin, que siempre se ha mantenido muy atento a su Armada, creará una comisión especial para estudiar las razones de los errores en el lanzamiento.

Pero tal vez las declaraciones llevadas a cabo esta semana hallan sido su canto de cisne, ya que no han pasado desapercibidas y se han hecho eco internacional. Como ha declarado el Capitán retirado Igor Kurdin, presidente del Club de Submarinistas de San Petersburgo “exageración... la gente de su rango debe ser muy cuidadosa”.

Alejandro A. Vilches Alarcón
Ingeniero Técnico Naval

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El almirante Kuroyedov (Foto: ODIN)


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