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Revista Naval (RevNav)

ISSN 1885-3331

Miércoles, 26 de julio de 2017

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Buques

 

El buque de salvamento A-20 «Neptuno»

El buque de salvamento A-20 «Neptuno»Por Javier Sánchez

 

A principios de 1998 entraba al servicio de la Armada española el buque de intervención subacuática «Mar Rojo» (A-102).

Gracias a sus prestaciones y equipamiento para realizar inmersiones a grandes cotas, este buque, posteriormente bautizado como buque de salvamento y rescate «Neptuno» (A-20), es actualmente uno de los principales buques para este tipo de misiones existentes entre las marinas europeas.

 

Adqusición del buque.

En diciembre de 1988, la Armada Española adquirió dos buques civiles proyectados para misiones de apoyo en alta mar a plataformas petrolíferas. Estos dos buques, llamados Amapola y Amatista, fueron construidos en los astilleros gijoneses de Duro Felgera en 1975. La adquisición de estos buques de debió principalmente por sus enormes características, gran estabilidad, potencia, amplios espacios en cubierta y un buen precio de compra.

El entonces A-102 Mar Rojo, en Barcelona

Fueron bautizados como A-101 Mar Caribe (ex-Amatista) y A-102 Mar Rojo (ex-Amapola), entrando en servicio a principios de 1989. El primero de ellos fue destinado en Cádiz como buque auxiliar de apoyo, mientras que el segundo buque se asignó al Centro de Buceo de la Armada (CBA) en la Estación Naval de la Algameca que, por aquellas fechas había desarrollado un proyecto de investigación de tecnologías subacuáticas denominado Bentico-200. Para este proyecto era necesario la obtención de un buque capaz de transportar todos los equipos necesarios para realizar inmersiones de hasta 100 metros de profundidad mediante buceadores, 120 metros excepcionalmente, y de hasta 500 metros de profundidad mediante un vehículo de control remoto. Se pensó en la cesión de uno de estos buques, principalmente por disponer de aproximadamente 350 m2 de espacio en cubierta, motivo por el cual, lo hacían muy apto para la realización de dicho proyecto.

 

Larga transformación.

El recorte presupuestario originado por el conflicto de la Guerra del Golfo en 1991, de nefasto recuerdo para la Armada española, desencadenó la paralización de todo tipo de proyectos, así como nuevas construcciones muy necesarias por aquellas fechas. Entre los proyectos paralizados se encontraba el Bentico, cuando todavía se estaban realizando los trabajos de definición del proyecto y no habían comenzado aun los trabajos de transformación del buque.

El entonces A-102 Mar Rojo

Durante esta paralización se siguieron realizando estudios sobre la transformación y reparación del buque que, entre otras, incluían el aumento de zonas para la habitabilidad de la dotación y la transformación de espacios para los diferentes equipos.

Finalmente y después de muchos esfuerzos, se autorizó el inicio de las obras de transformación, tras haberse incluido dicho proyecto en los presupuestos de 1996. El buque entró en la grada de la entonces Empresa Nacional Bazán (hoy Izar) de Cartagena en noviembre del mismo año.

El Mar Rojo fue sometido a una transformación total durante un periodo cercano a los dos años, convirtiéndose en una excelente plataforma, capaz de realizar todo tipo de trabajos subacuáticos, ya sean de ámbito militar incluyendo la desactivación de explosivos los rescates y salvamentos, así como el auxilio a submarinos accidentados; como la colaboración con entidades civiles a través de la UIS (Unidad de Investigación Submarina) y la Universidad de Murcia, apoyando a biólogos y científicos en la observación y estudios del fondo del mar.

 

Equipos y sensores para las operaciones subacuáticas.

En lo referente a equipos de buceo, el buque cuenta con una amplia capacidad operacional. Para inmersiones de poca profundidad, hasta 50 metros, dispone de todo tipo de equipos de buzo clásico y de buzo autónomo dotados de trajes secos, cascos X-Lite y máscaras de gran profundidad Comex Pro.

Para realizar trabajos con buceadores hasta los 120 metros de profundidad cuenta con un complejo hiperbárico de saturación, compuesto por una torreta de buceo, túnel de transferencia y 2 cámaras hiperbáricas. Este sistema funciona de la siguiente manera: los buzos, una vez equipados completamente, son introducidos en las cámaras hiperbáricas donde son sometidos a la descompresión adecuada, semejante a la que se encontraran en la zona de inmersión. También se les adapta la respiración mediante la mezcla de gases respirables (helio, oxígeno, nitrógeno) a través de un generador de atmósfera asistido informáticamente desde un laboratorio. Una vez finalizado el proceso de adecuación, acceden a una torreta o campana de buceo mediante el túnel de transferencia sin que se vea alterada la presión a la que han sido sometidos los buzos.

Mecanismo de la Campana de Buceo

La campana de buceo, de siete toneladas de peso y capacidad para tres tripulantes, cuenta con un equipo completo de intercomunicaciones para ir dando las novedades al buque, también dispone de varios ojos de buey asistidos por potentes focos para la observación exterior.

Es estibada al mar mediante un cable, como si se tratase de una ascensor submarino, una vez que se llega a la cota de trabajo, los buzos descienden de la campana unidos por un cordón umbilical, donde se encuentran los tubos de respiración y cables de comunicaciones que, a su vez, están unidos al buque, donde son abastecidos de la mezcla de gases respirables necesaria para continuar sin problemas su labor.

El buque cuenta con un sistema de fabricación, recuperación, almacenamiento y distribución de gases. Debido al elevado coste de alguno de estos gases, sobre cubierta se han instalado dos enormes depósitos para el almacenamiento de los gases recuperados que, tras su análisis y regeneración pueden ser nuevamente utilizados.

Para las inmersiones a gran profundidad -imposibles de realizar con buzos- el Neptuno dispone de un robot submarino dirigido por control remoto, capaz de realizar trabajos a 500 metros de profundidad. El ROV Scorpion-03, se encuentra situado a popa del buque. Dispone de una grúa-puente para ser introducido en el agua.

Este robot cuenta con un equipamiento muy completo que comprende: cámara de vídeo submarino; sonar; y dos brazos articulados de precisión capaces de hacer todo tipo de trabajos, incluso la instalación de cargas explosivas. La tripulación del Neptuno le tienen un gran aprecio porque les ha sacado de más de un apuro, por ese motivo han decidido bautizarlo como "Curro".

El Neptuno y su robot, motejado cariñosamente como "Curro"

Para una perfecta utilización de estos medios de inmersión, el Neptuno cuenta con un sistema de estabilización y fondeo a cuatro boyas. Este sistema permite un posicionamiento vertical preciso sobre la zona de trabajos mediante cuatro anclas, evitando así el desplazamiento del buque en situaciones de mala mar, fuerte viento o corrientes marinas.

El equipamiento electrónico está compuesto por dos radares de navegación, Raytheon Pathfinder y Koden B-711; dos GPS (Global Position System), uno del tipo diferencial Leica MX-412, y otro Apelco GLX-1100; una pareja de sondadores, Furuno y Simrad; un magnetómetro de protones; y un radiogoniómetro Hoden 4S-538.

Para la localización de objetos en el fondo, cuenta con un sonar de barrido lateral Klein (denominado PEZ) capaz de localizar objetos en un área de 1.000 m2; Equipos de videos submarino; fotografía submarina; y circuito cerrado de televisión.

Dispone de una amplia gama de equipos de comunicaciones submarinas y de superficie, equipos de telefonía y fax. Para las comunicaciones vía satélite está dotado del sistema INMARSAT-M.

 

Características técnicas del buque.

El Neptuno desplaza 1.800 toneladas a plena carga, disponiendo de una reserva de crecimiento de unas 600 toneladas más. Una de las transformaciones que se realizaron fue el recorte de la eslora, por la eliminación de una pequeña carena, quedando en 57 metros; 11,6 metros de manga y 4,1 metros de calado.

Imagen de la toldilla

Cuenta con la propulsión original, compuesta por dos motores diesel Burmeister Wain Alpha 18 V-23/30 de 2.350 caballos de potencia cada uno que impulsan al buque mediante dos hélices a una velocidad de 12 nudos con una autonomía de 6.000 millas a una velocidad de 10 nudos. En la proa se encuentra un propulsor auxiliar compuesto de un motor eléctrico Alconza de 350 caballos de potencia.

La dotación está integrada por el comandante, siete oficiales, once suboficiales y una treintena de cabos y marineros, además cuenta con algún miembro especialista en Medicina Subacuática del CBA.

 

Misiones.

En su corta carrera operativa, este buque ya ha tenido que participar en misiones de salvamento y rescate, como la protagonizada a principios de 1998 en aguas de Cartagena durante el desarrollo del ejercicio MAR-21, donde tubo que rescatar al piloto de un Harrier de la Armada que se precipitó al mar tras chocar, posiblemente con un ave. El alférez de navío D. Angel Marco Fernández, falleció en el acto, siendo rescatado el cadáver del interior de la cabina por miembros de CBA.

 

Conclusiones.

Desde la entrada en servicio del Neptuno, la Armada española cuenta con uno de los mejores buques de salvamento y rescate de Europa.

Es un buque de vital importancia para el Arma submarina, pues está capacitado para el auxilio de submarinos en caso de accidente, no sólo se podrían reparar los desperfectos estructurales mediante lanzas térmicas de soldadura u otros equipos con los que cuenta el CBA, sino que también estaría capacitado para suministrar oxígeno hasta la total reparación o la llegada de una unidad de rescate capaz de evacuar a toda la tripulación.

Javier Sánchez.

 

Para saber más:

http://www.mde.es/mde/fuerzas/armada/armada12.htm

http://www.iespana.es/buzo22/simposium/cba.html

 

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