Una identidad europea de defensa ¿naval?

Por I. Puente
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Se viene hablando mucho en los últimos años de la Identidad Europea de la Defensa, por lo que cabe preguntarse ¿se está haciendo algo al respecto en el mundo naval?

Lo cierto es que el mundo de las marinas militares es, al menos sobre el papel, bastante susceptible de la internacionalización y la interoperatividad. Además, varias de las marinas de la Unión Europea tienen una dimensión importante (Reino Unido, Francia, Italia, España y, en menor medida, Holanda y Alemania), hasta el punto de que nadie pondría en duda que una hipotética euroflota sería la segunda más poderosa del mundo, muy superior a la rusa, y solo inferior a la casi omnipotente US Navy: media docena de portaaviones, casi una veintena de submarinos nucleares, varias docenas de escoltas y submarinos convencionales, y más de una docena de buques anfibios importantes ondean la bandera de los países de la UE…

Sin embargo, cabe preguntarse hasta qué punto todos estos buques están realmente preparados para operar conjuntamente, como una única flota. Pues bien, en este sentido el panorama es bastante decepcionante: muchos de estos barcos pueden compartir datos a través de los Links estándar de la OTAN pero… de ahí a operar como una flota va un mundo. Así, los sistemas propulsores son en muchos casos diferentes (pobre mantenimiento) y sobre los sensores y los sistemas de armas, mejor no hablar (pobre logística): la defensa antiaérea está confiada a misiles de diseño norteamericano (Standard SM-1), británico (Sea Wolf y Sea Dart), francés (Masurca y Crotale), italiano (Aspide) o, incluso, multinacional (Sea Sparrow)… nada menos que tres sistemas de medio alcance y cuatro de corto; artillerías de 76’2, 100, 114 y 127 milímetros de diferentes sistemas; cuatro tipos de aviones embarcados (Super Étendard, Sea Harrier FRS-2 y AV-8B y –B+), mejor no hablar de los modelos de helicópteros… la pesadilla logística sería absolutamente interminable.

Pero, si mala es la situación actual, el futuro parece aún más oscuro; por poner unos pocos ejemplos, podríamos hablar de los futuros proyectos europeos:

  • Submarinos: dos familias de SSN’s (francesa y británica) y otras dos de SS’s (germano-italiana e hispano-francesa), con sus modelos derivados para, por ejemplo, Grecia (el U-214 diferente del U-212)… y vaya Vd. a saber qué pasará con los holandeses cuando reemplacen sus submarinos.
  • Escoltas AAW: cinco proyectos diferentes (Type 45, F-124, LCF, F-100 y Horizon) para prácticamente las mismas funciones, con cuatro modelos de radar y sistema de combate (SEWACO/APAR, AEGIS/SPY-1, SAMPSON/UKAMS Y EMPAR/CMS), dos familias de misiles (Aster 15/30 y Standard/ESSM), tres sistemas de propulsión…
  • ¡LPD’s!: dos proyectos británicos (los nuevos Fearless y los ALSL), uno hispano-holandés (el Galicia/Rotterdam), otro francés (NTCD), quizá uno alemán (ETRUS)… y ¡a ver cuál es el sustituto de los San Giorgio italianos!.

En definitiva, si algún día se pretende que exista una auténtica flota europea, ya va siendo hora de que el ejemplo aeronáutico cunda en el mundo naval: hace unas semanas, se hizo público que tanto los países del EFA (Gran Bretaña, Alemania, Italia y España, aunque Grecia también utilizará este aparato) como Francia y Suecia habían decidido unir sus fuerzas para diseñar la próxima generación de aviones de combate y, desde hace ya unos años, se está desarrollando el avión de transporte pesado (A-400M, el antiguo FLA) que equipará a las fuerzas aéreas de nada menos que ¡ocho! miembros de la UE, más Turquía… lo cual permite ser más optimista al hablar de una identidad europea de la defensa en el aire, pero esa es otra historia.

Publicado originalmente en julio de 2001

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