Menú principal


Revista Naval (RevNav)

ISSN 1885-3331

Martes, 25 de julio de 2017

Siga a @RevistaNaval en Twitter Seguir en Twitter

 

El Galicia y el Castilla en la costa cántabra: campaña de limpieza del chapapote

El Galicia y el Castilla en la costa cántabra: campaña de limpieza del chapapotePor José Francisco Alcalde
[email protected]

 

Desde el momento en que se tuvo conocimiento del desastre del petrolero Prestige, frente a las costas de Galicia, la Armada Española puso en marcha un amplio dispositivo de control y colaboración con las instituciones civiles y ministerios que en ese momento eran las encargadas de evitar la expansión de la temible mancha hacia la costa.

Seria injusto omitir la participación de las otras dos ramas de las Fuerzas Armadas, ya que tanto el Ejército del Aire como el Ejército de Tierra enviaron rapidamente toda la ayuda humana y material que les fue posible.

A pesar de las demoras y de las dificultades que presentaba la intervención, a finales de noviembre comienzan a llegar a las costas gallegas las unidades anfibias de la Armada transportando en sus bodegas abundante material de trabajo, procedente en su mayor parte de la fuerza de desembarco de la Infantería de Marina.

De esta intervención esta casi todo dicho, sin embargo, y como es conocido de todos, el problema se extiende, y en pocos días la marea negra alcanza las costas de Asturias, Cantabria, y País Vasco. Es en ese momento cuando se decide trasladar el centro de operaciones a Santander ya que, por su posición geográfica, se encuentra justo en medio de la costa cantábrica, y es un lugar adecuado para centralizar las operaciones de vigilancia y control de la mancha.

El LPD Castilla atracado en el puerto de Santander
El LPD Castilla atracado en el puerto de Santander

El día 29 de diciembre llega a la bahía de Santander el buque Galicia (L-51), su estancia va a prolongarse hasta el 10 de enero, fecha en la que será relevado por su gemelo de clase el L-52 Castilla, el cual, en el momento de escribir estas líneas, aun no tiene fijada su fecha de partida.

 

Efectivos y material

Elementos del Tercio de Armada de la Infantería de Marina son los primeros en poner pie en las playas de Galicia. En un principio se despliegan efectivos de las siguientes unidades:

  • Novena compañía del Batallón de Desembarco Mecanizado BDMz.
  • Quinta compañía del segundo Batallón de Desembarco II BD.
  • Batallón de Desembarco I BD.
  • Elementos del GASC ( Grupo de Apoyo de Servicios de Combate) ,que incluye zapadores, comunicaciones y cuartel general del GSAC.
Vehículos de la BRIMAR
Vehículos de la BRIMAR

Los efectivos humanos suman unos setecientos hombres, posteriormente vendrán los relevos que abarcarán a la casi totalidad de los efectivos del Tercio. Pude constatar el hecho -por testimonio personal de varios infantes- que días antes de recibir la orden de partida, ya se habían ofrecido voluntarios para participar en la limpieza de playas, lo que demuestra a las claras el interés de estos hombres por ayudar antes incluso de ser requeridos para ello.

Se habla que los distintos relevos harán que la practica totalidad de las unidades de Infantería de Marina se encarguen, tarde o temprano, de las tareas de limpieza del terreno.

 

Recursos materiales

No es necesario recordar que una de las premisas en la construcción de los buques LPD era su capacidad para intervenir en catástrofes naturales, y en la ayuda a la población civil.

Al poco tiempo de entrar en servicio, el Galicia se vio inmerso en la ayuda humanitaria a los afectados en Centroamérica por el huracán Mitch. Fue una ocasión perfecta para demostrar sus capacidades en esta faceta de su diseño.

Vista parcial de la zona de hospital de un LPD
Vista parcial de la zona de hospital de un LPD

En el caso que nos ocupa, la situación -aunque diferente- guarda ciertas similitudes con el caso citado. En esta ocasión no hay heridos, sin embargo, y para prevenir posibles problemas por inhalación continuada de fuel, se despliega un escalón medico avanzado con la misión de atender en lo posible cualquier problema que pudiera surgir entre el personal dedicado a las tareas de limpieza de playas.

De todos es conocida la capacidad sanitaria de estos buques y su magnifica dotación de medios para hacer frente a una emergencia de este tipo. Los medios utilizados sirven en muchas ocasiones para acceder a lugares que, por su orografía complicada, resultan inaccesibles a medios civiles. Durante las operaciones en la costa gallega, sobre todo en el acceso a las islas atlánticas, se demostró la utilidad de los equipos empleados.

El Galicia llega a la costa cántabra con la mayor parte del material empleado hasta el momento:

  • 4 LCM: De éstas destacaremos al nuevo modelo LCM-X, recordemos que la Armada cuenta con dos de estas unidades en estado de prototipo. Se podría decir que éste es su bautismo de fuego operativo, aunque continúan dando algunos problemas con sus turbinas. La LCM-X se marcho con el Galicia cuando llegó la hora del relevo por el Castilla.Las otras tres, muy cargadas de años, completaban el cuarteto.
Lancha de Desembarco LCM (8) evolucionando fuera de dique
Lancha de Desembarco LCM (8) evolucionando fuera de dique
  • 4 Lanchas Duarry de altas prestaciones que han sido las encargadas de efectuar los traslados de buceadores e infantes hacia algunas pequeñas calas de complicado acceso. Estas lanchas son realmente un verdadero espectáculo visual para el observador, por su habilidad para penetrar en los lugares más insospechados.
Lanchas Duarry
Lanchas Duarry
  • En lo referente al material volante, el Galicia llegó a Santander con tres helicópteros a bordo: dos AB-212 de la tercera escuadrilla y un Sea King de la quinta, éste ultimo partió en dirección a Rota nada mas llegar, por lo que no participó efectivamente en las operaciones en el norte, quedando la fuerza resumida a las dos unidades citadas.
Helicóptero AB-212 de la Tercera Escuadrilla
Helicóptero AB-212 de la Tercera Escuadrilla
  • El material terrestre empleado es muy variado: vehículos Hummer de transporte, ambulancia y comunicaciones; camiones Pegaso de tres toneladas e Iveco de seis; camión Iveco con grúa; horquillas, palas empujadoras, bulldozers, excavadoras y material diverso de ingenieros, perteneciente en su totalidad al Tercio de Armada de la Infantería de Marina. Se incluye entre este material una estera de fibra de vidrio extensible para mover los vehículos sobre arenas muy blandas.
Foto de la Estera para el movimiento de material pesado en zonas arenosas
Foto de la Estera para el movimiento de material pesado en zonas arenosas

Cabe decir que el Castilla asimiló la mayor parte de este material procedente del Galicia, por lo que resulta ocioso el enumerar el material transportado por esta segunda unidad.

 

La metodología de operación

El buque es un centro de operaciones, el CECOPI (Centro de Coordinación de Operaciones Integradas) en el que trabaja personal de la Armada y de los ministerios de Medioambiente y de Fomento, existe además un enlace del Ejército del Aire cuya misión es coordinar el control aéreo entre el buque y el Escuadrón de Vigilancia Aérea (EVA12) cercano a la capital.

Hay que tener en cuenta que, aparte de los helicópteros del Castilla, participan en las operaciones aeronaves del Ejército del Aire, Guardia Civil, Ministerio de Pesca y Policía Nacional, por lo que el control debe ser exhaustivo para evitar posibles incidentes desagradables.

El propio radar del Castilla se encarga de vigilar el espacio cercano al buque en el entorno de la bahía, mientras que el EVA lo hace a nivel mas amplio.

Detalle de la electrónica de comunicaciones que equipa al LPD Galicia
Detalle de la electrónica de comunicaciones que equipa al LPD Galicia

Todos los días parte un grupo de infantes a primera hora de la mañana para trabajar en la playa designada, se organizan grupos de unos sesenta hombres y trabajan hasta el atardecer, momento en el que retornan al buque.

La finalidad de esta distribución es permitir que los hombres descansen del infame trabajo que supone estar horas y horas a merced de la climatología, que en esta época del año no está siendo muy benévola. Al mismo tiempo se procura que la inhalación de fuel sea lo más controlada posible.

Sólo cuando la dificultad de la zona a limpiar lo requiere, se envían más hombres, a veces casi toda la dotación disponible.

El personal en turno alterna tiempos de trabajo y descanso que no superan más de dos horas seguidas de faena sin su descanso correspondiente.

El helicóptero despega todas las mañanas para realizar las tareas de reconocimiento y control de las manchas cercanas a la costa. Sólo el mal tiempo lo impide en algunas ocasiones. Resulta cuando menos curioso, a ojos de un neófito, el ver despegar estos aparatos de la cubierta del buque anclado. Lla maniobra es más complicada de lo que pudiera parecer a primera vista, ya que la aeronave no puede despegar hacia estribor, ya que se encuentra con los edificios de la ciudad, y debe hacerlo dirigiéndose por babor, hacia el mar, con la dificultad que esto entraña al no poder situar al buque en la posición más idónea.

La dotación de trabajo se desplaza en sus propios vehículos hasta las playas correspondientes. Las cabinas de conducción son protegidas por plásticos para evitar su deterioro a causa del fuel. En el hangar del Galicia pudimos observar un cuarto perfectamente "tapizado" de plásticos negros donde los tripulantes se quitaban los monos desechables -originariamente de un color blanco inmaculado- después de la faena.

Los vehículos también dejaban ver su paso por las zonas de trabajo, pudimos observar la luna delantera de un camión Iveco destrozada, al parecer debido a un incidente en una zona rocosa. Además, las huellas visibles del chapapote alcanzaban también a las lanchas semirigidas y a las LCM, aunque eran más evidentes en el material de zapadores, palas, horquillas, etc.

Un pequeño percance sin consecuencias
Un pequeño percance sin consecuencias

Lo más llamativo quizás era la presencia de manchas a lo largo de la eslora de los buques, lo cual indica claramente cuál ha sido la misión realizada.

 

Conclusiones

En el momento de escribir estas líneas el trabajo continua: la climatología acompaña cada vez menos, y el trabajo por lo tanto se hace mas ingrato. No hay fecha decidida para la partida del L-52, en principio el Castilla se desplazó a principios de enero de 2003 para permanecer durante un mes en las costas del norte, sin embargo nadie está seguro de cuándo acabará esto.

La labor de la Armada y de la Infantería de Marina, desempeñada con profesionalidad y eficacia, a veces criticada por aquellos que hacen de la crítica destructiva un auténtico arte, pero sin lugar a dudas, conducida de una forma más que decorosa, a pesar de lo que digan algunos, en una misión que se escapa de lo es habitual para unidades de estas características.

Solo queda mostrar el agradecimiento a la oficialidad y dotación de ambos buques por las facilidades dadas para la obtención del material gráfico que acompaña a este trabajo, a la par que aprovechamos para expresar nuestra sincera felicitación por el profesional trabajo que están realizando desde el comienzo de esta crisis. ¡Mucha suerte en esta y en futuras singladuras!

 

Para saber más:

Operación Chapapotex La Infantería de Marina, una vez más, también estuvo en las costas de Galicia ayudando a paliar los desastrosos efectos del fuel. No se pierda el fotoreportaje exclusivo en nuestro portal hermano Blimdanet:

Pinche para más informaciónLas Historias de Blimdanet

 

José Francisco Alcalde
Artículo publicado en el número de enero-febrero 2003

← atrás  ↑ arriba


COPYRIGHT © 2001-2017 Revista Naval   Apartado de Correos 32 15401 Ferrol Galicia (España)   redaccion@revistanaval.com